EXHORTACIÓN_PASTORAL_LXXXVIII_ASAMBLEA_ORDINARIA_PLENARIA
DIÁLOGO Y PERDÓN PARA LA PAZ, Exhortación de los obispos venezolanos en su 83ª Asamblea Ordinaria
LA VERDADERA EDUCACIÓN SEXUAL COMO EDUCACIÓN DE LOS SENTIMIENTOS
HAY SECTAS DENTRO DE LA IGLESIA CATÓLICA
POSIBLES RAZONES DE ORIGEN DE LAS SECTAS Y LOS NUEVOS MOVIMIENTOS RELIGIOSOS
COMO RESPONDE EL PAPA AL DESAFÍO DE LAS SECTAS
LAS SECTAS, DESAFÍO CULTURAL PARA LA IGLESIA EN AMÉRICA LATINA SEGÚN EL CARDENAL PAUL POUPARD
LA IDENTIDAD DEL SACERDOTE NO PUEDE CONFUNDIRSE CON LA POLÍTICA, asegura Benedicto XVI
LOS ÁNGELES DE LA GUARDA LLEGAN A TIEMPO. Entrevista con Stéfano Redaelli
COMPENDIO DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA. Benedicto XVI
¿QUE DICE LA IGLESIA ANTE LA INVESTIGACIÓN BIOMÉDICA?
FUNDAMENTO BÍBLICO E HISTÓRICO DE LA IGLESIA CATÓLICA
QUE HAY DE VERDAD EN EL MALEFICIO
EL INFIERNO COMO RECHAZO DEFINITIVO DE DIOS
EL PURGATORIO: PURIFICACIÓN NECESARIA PARA EL ENCUENTRO CON DIOS
EL CIELO COMO PLENITUD DE INTIMIDAD CON DIOS
LOS ÁNGELES: MENSAJEROS DE DIOS
¿POR QUE NO TODAS LAS RELIGIONES SON IGUALES?
DIVERSOS TIPOS DE LA CLASIFICACIÓN DE LAS SECTAS
SECTAS Y NUEVOS MOVIMIENTOS RELIGIOSOS
DEFIENDE TU FE FRENTE A LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ
DIEZ VERDADES CONTRA LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ
LA REENCARNACIÓN: VERDAD O MITO
LA_NUEVA_ERA:_RELIGIÓN_NEO-PAGANA_DEL_SIGLO_XXI_
TODO LO QUE SE NECESITA SABER SOBRE LA NUEVA ERA
GLOSARIO DE TÉRMINOS DE LA NUEVA ERA
Humanum Genus de LEON XIII, 20 DE ABRIL DE 1884 (sobre la masonería)
¿EXISTE CONFLICTO ENTRE CIENCIA Y FE?
¿CUALES SON LOS ERRORES DE LA TEOLOGÍA MARXISTA DE LA LIBERACIÓN?
DEUS CARITAS EST (Dios es Amor) Primera Encíclica del Papa Benedicto XVI
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EL DESAFÍO DE LA PAZ, "VENCER EL MAL CON LAS ARMAS DEL AMOR"
Homilía de Juan Pablo II en la Jornada mundial de la Paz 2005.
CIUDAD DEL VATICANO, sábado, 1 enero 2005 (
ZENIT.org).- Publicamos la homilía que Juan Pablo II pronunció este sábado durante la misa que presidió en la solemnidad de María, Madre de Dios, XXXVIII Jornada Mundial de la Paz, que este año tiene por tema: «No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien».* * *
1. «Salve, Madre santa, tú has dado a luz el Rey que gobierna el cielo y la
tierra por los siglos de los siglos» (Antífona de entrada).
En el primer día del año, la Iglesia se recoge en oración ante la imagen de la
Madre de Dios y honra con alegría a quien dio al mundo el fruto de su seno,
Jesús, el «príncipe de la paz» (Isaías 9, 5).
2. Es ya una tradición consolidada celebrar en este mismo día la Jornada Mundial
de la Paz. Con este motivo, con alegría presento mis fervientes deseos a los
ilustres embajadores del Cuerpo Diplomático ante la Santa Sede. Dirijo un
especial saludo a los embajadores de los países particularmente golpeados en
estos días por el enorme cataclismo que se ha abatido sobre ellos.
Mi pensamiento se dirige también con gratitud a los miembros de la Secretaría de
Estado, guiados por el cardenal Angelo Sodano, así como a los miembros del
Consejo para la Justicia y la Paz, y en particular a su presidente, el cardenal
Renato Martino.
3. La Jornada Mundial de la Paz constituye una invitación a los cristianos y a
todos los hombres de buena voluntad a renovar su decidido compromiso a construir
la paz. Esto presupone la acogida de una exigencia moral fundamental, bien
expresada en las palabras de san Pablo: «No te dejes vencer por el mal; antes
bien, vence al mal con el bien» (Romanos 12, 21).
Ante las múltiples manifestaciones del mal, que por desgracia laceran a la
familia humana, la exigencia prioritaria es promover la paz, utilizando medios
coherentes, dando importancia al diálogo, a las obras de justicia, y educando en
el perdón (Cf.
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DIÁLOGO Y PERDÓN PARA LA PAZ, Exhortación de los obispos venezolanos
en su 83ª Asamblea Ordinaria
CARACAS, jueves, 13 enero 2005 (
ZENIT.org).- Publicamos la exhortación difundida el miércoles por los prelados de Venezuela al término de los trabajos de su 83ª Asamblea Ordinaria –Montalbán (Caracas), 7 a 12 de enero--.* * *
EXHORTACIÓN
DIALOGO Y PERDÓN PARA LA PAZ
1.- Al comienzo de un nuevo año, los Arzobispos y Obispos de Venezuela, con
clara conciencia de ser Pastores del Pueblo de Dios, saludamos con afecto a
todos los fieles católicos y a todos los hombres y mujeres que conviven y
esperan en este hermoso país.
2.- En el año 2005 viviremos importantes acontecimientos dentro de la vida
eclesial. El Santo Padre Juan Pablo II lo ha declarado Año de la Eucaristía,
para que los católicos participando activa y fructuosamente en este sacramento,
fortalezcamos nuestra identidad cristiana y asumamos el compromiso de la
transformación de nuestra sociedad. Y nosotros, los Obispos de Venezuela, lo
hemos declarado Año de las Vocaciones Sacerdotales y Religiosas con el objeto de
avivar en el pueblo cristiano la conciencia de la necesidad de tener pastores
que hagan presente a Jesucristo en la comunidad por la Palabra y la celebración
de los Sacramentos. Concluiremos la fase celebrativa del Concilio Plenario, luz
que guiará la acción pastoral de nuestra Iglesia en las próximas décadas.
Celebraremos los Ciento Cincuenta años de la proclamación del Dogma de la
Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. Se cumplen en el venidero
diciembre cuarenta años de la Clausura del Concilio Ecuménico Vaticano II, el
acontecimiento religioso cristiano más importante del Siglo XX.
3.- Los Obispos, individual y colectivamente, somos pastores cuya misión
fundamental es de carácter religioso, espiritual y pastoral. Nuestra tarea
esencial, irrenunciable y que no puede verse opacada, es la de encaminar y
acompañar a hombres y mujeres en su itinerario hacia Dios. “El gozo y la
esperanza, la tristeza y la angustia de los hombres de nuestro tiempo, sobre
todo de los pobres y de todos los afligidos, son también gozo y esperanza,
tristeza y angustia de los discípulos de Cristo y no hay nada verdaderamente
humano que no tenga resonancia en su corazón” (1). Como pastores y maestros
somos políticamente independientes, pero no indiferentes, con la obligación
ética de hacernos un juicio a la luz de Evangelio y del rico magisterio de la
Iglesia en materia social y pronunciarnos sobre los aspectos más trascendentes,
controvertidos e influyentes en el presente y el futuro de la patria. Nuestros
pronunciamientos, en ningún momento, los hacemos buscando una cuota de poder o
queriendo favorecer una determinada parcialidad u opción política. Nuestro
horizonte es, y será siempre, el bien común, concreción del mandamiento supremo
del Amor. Así cumplimos nuestra misión específica de representar a Jesucristo,
Señor de la historia y Buen Pastor, que no abandona a su rebaño, sino que lo
custodia y lo protege siempre (2).
PANORAMA INQUIETANTE
4.- Los venezolanos no hemos logrado alcanzar, en los últimos años, grandes
consensos, elemento que define el sistema democrático y conduce a la convivencia
en paz y a la solución de los acuciantes problemas del país. Por el contrario,
han ido en aumento la confrontación, la polarización y el revanchismo, y no se
aprecian pasos que indiquen la superación de estas actitudes y de la exclusión
que ellas producen en nuestra sociedad. Tanto las personas afectas al actual
Gobierno como aquellas que lo adversan, no han trabajado suficientemente en la
búsqueda de la reconciliación y la paz; y si bien en democracia el tono debe
darlo quien ejerce la autoridad, la responsabilidad de la convivencia es de
todos los ciudadanos.
5.- El gobierno ha realizado un significativo esfuerzo por dar respuestas
directas e inmediatas a la problemática socio-económica de los sectores más
empobrecidos a través de diferentes programas llamados “Misiones”. Hay quienes
han aplaudido sus bondades por la atención dedicada a sectores normalmente no
tenidos en cuenta y por la oportunidad de superación ofrecida a muchas personas,
lo que eleva su autoestima, amplía sus expectativas y genera esperanza. Pero
también hay otros que han presentado críticas a dichos programas por el sesgo
clientelar que los ha caracterizado; por su desarrollo al margen de programas
similares establecidos por los distintos Ministerios; por apreciaciones que
ponen en tela de juicio su validez técnica o prevén dificultades de continuidad,
lo que puede engendrar frustraciones. La voluntad de reforzar las bondades y
disminuir sus limitaciones acercaría las posiciones contrapuestas y abriría
mayores posibilidades de éxito en bien de los más necesitados.
6.- Los Obispos sentimos gran preocupación por la aprobación de leyes con
carácter decididamente punitivo que además entran en contradicción con el
espíritu de los principios y derechos consagrados en la Constitución y en los
tratados internacionales suscritos por el Estado Venezolano y que amenazan la
libertad ciudadana, con la aplicación arbitraria de esas leyes. Una sociedad en
la que se restrinja, aunque sea legalmente, la libertad de opinión y el disenso,
y en la que se imponga, sin más, la decisión tajante de la mayoría, sin dejar
espacio al intercambio y conjunción de propuestas, cierra prácticamente el
camino a la verdad, que no es monopolio de ningún sector en particular. En este
sentido se señala a la reforma parcial del Código Penal como un retroceso en
materia de derechos humanos y como instrumento de intimidación a la disidencia
política y cívica.
7.- Otro preocupante elemento en el panorama nacional es el que se deriva del
protagonismo casi exclusivo del Poder Ejecutivo en la gestión del Estado. Se
percibe una excesiva concentración de poder, bajo el dominio de un Gobierno en
el que pareciera diluirse la autonomía de los Poderes Públicos, lo que ha creado
una progresiva distorsión y hasta pérdida de la institucionalidad. Son, de
hecho, frecuentes las situaciones que reflejan la injerencia de un poder sobre
otro. La conformación de estos poderes ha sido muchas veces resultado de la
imposición exclusiva de una sola tendencia política, sin dar cabida a las
minorías. Esto es altamente perjudicial para una democracia que, por naturaleza
exige junto a poderes públicos autónomos y libres de presiones en sus
ejecutorias, una oposición responsable y crítica. De lo contrario, se correría
el peligro del abuso del poder y se abrirían las puertas a una dictadura bajo la
apariencia de legalidad.
RECOMENDACIONES Y PROPUESTAS
8.- Nuestra historia, pasada y reciente, se ha visto plagada de actuaciones y
actitudes que desembocaron en situaciones insostenibles, obstaculizaron la
convivencia ciudadana y oscurecieron el horizonte de la vida democrática y de
bienestar social. No saldremos de estos problemas si conservamos las mismas
actitudes e igual mentalidad. Se impone un cambio real que vaya más allá de las
condiciones favorables o desfavorables y que llegue a lo esencial de las
personas, su dignidad, y a lo esencial de la sociedad, el bien común. La Palabra
de Dios nos trae el mensaje del “hombre nuevo”, “creado en justicia y santidad”
(Ef. 4,24), que se hace capaz de transformar el mundo y construir una cultura de
la vida y de la solidaridad. No será con base en venganzas, exclusiones y
abusos, como construiremos, todos juntos, una Venezuela humana, justa, solidaria
y fraterna.
9.- Los señalamientos que hemos hecho nacen del deseo profundo y del deber
apremiante de reiterar el llamado a la reconciliación entre todos los
venezolanos, lo cual implica, positivamente, dar importancia a diferentes
aspectos de la vida moral del país. Ante todo, aceptar el pluralismo; no se
logrará una auténtica reconciliación, si se pretende exigir a los demás
traicionar las propias convicciones o renunciar a legítimas aspiraciones.
Además, es esencial dialogar para encontrar la verdad, porque el diálogo no
consiste en imponer al otro una verdad preestablecida como tampoco, simplemente,
en tolerar las ideas del otro. Dialogar es buscar la verdad entre las diversas
partes con la contribución todos.
10.- En concreto, en Venezuela es urgente establecer un diálogo auténtico y
responsable entre el Gobierno y quienes no comparten su proyecto
político-social. El país no debe continuar con el prolongado estado de
polarización en el que los adversarios se han convertido en enemigos. El diálogo
consiste en ver en el otro un prójimo. Esto se aplica totalmente al diálogo
político. Las diferentes fuerzas y partidos deben compartir su responsabilidad
con la verdad y la justicia, teniendo siempre en cuenta las exigencias del bien
común. Por el contrario, la voluntad de no ceder, para no aparecer débil, así
como la falta de escucha mutua y la pretensión de ser solamente uno mismo la
medida de la justicia, bloquean el diálogo, las soluciones y el desarrollo
estable y pacífico.
11.- El Estado debe, dar prioridad a la legislación social y educativa, sin
privilegiar una normativa represiva o punitiva. Esta última, si bien es
legítima, debe ser considerada como último recurso, reservada a la más graves
infracciones del orden social, preservando siempre los valores de una sociedad
democrática, entre los cuales, la protección integral de la vida, de la dignidad
y de los otros derechos inalienables de la persona humana, ocupan el primer
lugar.
12.- Invitamos a multiplicar los gestos de reconciliación: adecentar el lenguaje
y las expresiones con que calificamos a los adversarios; valorar, por encima de
lo que nos separa, lo que tenemos en común, como venezolanos; no perseguir o
condenar actuaciones que de por sí, aunque hayan sido expresiones de
confrontación, son legítimas; perdonarnos todos, unos a otros, por nuestras
faltas y errores (Cf. Rom. 12,17-20); y ajustar siempre, cada vez más nuestras
conductas a las normas morales, las cuales han de inspirar la Constitución y las
leyes.
13.- En el contexto de esta búsqueda de reconciliación, los Obispos solicitamos
al Señor Presidente de la República la concesión de medidas de gracia o indultos
a los civiles y militares condenados o imputados por razones políticas, en el
espíritu con que en época reciente se ha procedido en nuestra historia.
14.- En esta búsqueda de reconciliación y perdón nos inspira el testimonio de
nuestro hermano Monseñor Oscar Arnulfo Romero, Arzobispo de San Salvador, y su
defensa de los Derechos Humanos. El próximo 24 de marzo se cumplirán los
veinticinco años de su muerte por defender la vida humana y sus derechos. Fue
asesinado en el momento en que ofrecía el santo sacrificio de la misa. Esta
conmemoración nos encontrará reunidos en la Eucaristía del Jueves Santo. En
comunión con la Iglesia que peregrina en El Salvador, pediremos a Cristo, Sumo
Sacerdote, que la sangre de Monseñor Romero sea germen de vida para América
Latina y de unidad en la Iglesia, y que su ejemplo sea pronto presentado, por la
Iglesia, a los fieles, como máximo testimonio de fe que exige el servicio a los
derechos humanos, a la justicia y a la causa de la reconciliación y la paz.
15.- El presente y el futuro del país nos llaman a superar las actitudes que nos
dividen y a dar testimonio de que nos unen una misma historia, un mismo destino
y una misma esperanza. Es necesario vencer el mal a fuerza de bien (Rom. 12,21
). Que la Virgen María, a quien desde los albores de nuestra nacionalidad
invocamos bajo el título de la Inmaculada Concepción, nos ayude, con su
intercesión ante su Hijo, a edificar, entre todos, respetando las diferencias,
una nación de hermanos.
Con nuestra bendición
Caracas, 12 de enero de 2005
Firman los Arzobispos y Obispos de Venezuela
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(1) Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución “Gaudium et spes”, 1965, nº 1.
(2) Cf. Exhortación Apostólica Postsinodal Pastores Gregis, 16-10-2003, nº 6.
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LA VERDADERA EDUCACIÓN SEXUAL COMO EDUCACIÓN DE LOS SENTIMIENTOS
Por ENRIQUE ROJAS.
Catedrático de Psiquiatría Diario ABC 2003-07-10.
Educar es comunicar conocimientos y promover actitudes. Lo primero significa que
en toda educación hay una cierta cantidad de enseñanza que se acumula, que se va
sumando poco a poco y hace que se vaya conociendo paulatinamente ese algo
concreto. Después viene una tarea importantísima: ¿cómo actuar frente a todo ese
caudal de conocimientos adquiridos? Son dos etapas sucesivas, pero
complementarias.
Educar es convertir a alguien en persona más libre e independiente, con más
criterio. Ser individuo capaz de pilotar la propia vida con arreglo a unas
normas humanísticas. Por eso toda educación positiva humaniza y libera al
hombre, llenándolo de amor.
Hay que distinguir por tanto dos facetas en este terreno; por un lado la
información y por otro, la formación. Mientras el primero consiste tan solo en
la suma de una serie de datos, observaciones y manifestaciones específicas, el
segundo va más allá. Trata de ofrecer unas pautas de conducta de acuerdo con una
cierta orientación humana, se preocupa de que a todo ese saber se le saque el
mejor partido, favoreciendo la construcción de un hombre más maduro, más hecho,
con más solidez... más humano y más dueño de sí mismo.
Muchos libros sobre educación sexual no son tales, ya que sólo cubren la parcela
informativa, pretendiendo ser asépticos en la vertiente formativa. Algo parecido
puede suceder cuando ésta se imparte de modo colectivo y termina siendo una
especie de clase de anatomía y fisiología a la vez, en donde se relata como se
realizan las relaciones sexuales, las distintas técnicas y estilos que existen,
pero no hay un fondo moral o ético adecuado. Porque no hay educación sexual
neutra. Es imposible. Es una pieza de museo pedagógica, imposible en su esencia.
Habrá unas educaciones más cargadas de orientaciones y otras más ligeras.
Unas en la línea de la liberación sexual o apuntando hacia el marxismo, hacia
las corrientes del psicoanálisis de Freud o siguiendo las directrices de Jung o
de Adler o del conductismo o inspiradas en el humanismo cristiano... pero vacías
de criterio no es posible que se den, ya que a eso se le llamaría clase de
anatomía o de fisiología o de ginecología, pero en ningún caso educación sexual.
Ahí está el matiz diferencial.
Educar es instruir, formar, guiar, sacar lo mejor que hay dentro de una persona;
irla puliendo y limando para hacerla más dueña de sí misma. Es provechoso
repasar las etimologías. Esta palabra procede de dos derivaciones latinas: e-ducare,
que significa ir conduciendo de un sitio a otro; y e-ducere, que quiere decir
extraer, sacar hacia fuera lo que hay dentro. Una y otra apuntan en la misma
dirección. Educar es aquella operación que se lleva a cabo con alguien y que
tiende a la realización más completa de la persona. Esto se produce mediante un
progreso gradual y ascendente. Toda educación del tipo que sea necesita tiempo.
O dicho de otro modo; es necesario que vaya asimilando paulatinamente todo lo
que de palabra y obra ha ido llegando hasta él. Acumulación de contenidos
intelectuales, afectivos y técnicos que se aprietan en una síntesis que debe ser
realizada por el educador.
Resumiendo: educar es promover el desarrollo de una persona para que alcance un
cierto nivel de conocimientos teóricos, que le lleven poco a poco a una actitud
práctica que le conduzca a su mayor bien posible. Vemos que consta ésta de una
dimensión teórica y de otra práctica . Toda educación es como una labor de
orfebrería: labrar a golpe de martillo y de cincel, para sacar del material con
que se cuenta lo mejor.
La educación debe estar presente a todo lo largo de la vida; pero la educación
integral tiene su punto de partida en la infancia y en la adolescencia.
¿Cuáles son los principales elementos de la educación?: podemos resumirlos así:
el primer lugar el tema específico de que se trate (hay educación física,
psicológica, artística, para el tenis, el golf, el inglés, las artes marciales y
un larguísimo etcétera); después está la figura del educador que tendrá una
enorme trascendencia, la motivación que se ponga en juego, el amor con que se
enseñe esa materia y la disciplina que será necesaria para que ésta se vaya
consolidando y no sea flor de un día. Enseguida entraremos en cada uno de ellos.
La educación sexual consiste en la consecución de un conocimiento adecuado de lo
que es la sexualidad, que va desde su desarrollo hasta la culminación del
encuentro físico entre un hombre y una mujer, que apunta hacia la madurez
psicológica y la plenitud de la persona, en el marco de lo que debe ser la
dignidad humana. Ese conocimiento no descuida ningún aspecto del hombre: va de
la anatomía al plano físico, de los aspectos psicológicos a los sociales y
culturales, pasando por el terreno espiritual y el entorno en donde ésta se
desarrolla o las etapas evolutivas que ésta va a tener. Educación plena,
completa, integral. Allí quedan convocados todos sus ingredientes. La gran tarea
del educador es proponer unos fines concretos, haciéndolos sugerentes y
atractivos, aunque en un principio sean costosos y se presenten como una cuesta
empinada. Todo lo grande del hombre, es hijo del esfuerzo y la renuncia.
El éxito de la educación consiste en proporcionar un conocimiento equilibrado de
uno mismo y de la realidad, promoviendo una adecuada jerarquía de valores. La
educación sexual fracasa cuando sólo es información técnica y cuando hay un
claro desajuste o una falta de armonía en lo que se enseña. No hay verdadero
progreso humano si éste no se realiza con un fondo moral.
Por tanto, una buena educación de la sexualidad se dirige a conocer y disponer
adecuadamente de la propia vida sexual, siendo capaz de pilotarla hacia el mejor
desarrollo personal. Su meta es la integración de estas tendencias en una
personalidad cada vez más madura, de modo que todos los impulsos sexuales se
encaucen de forma ordenada y enriquecedora.
Por delante de los problemas y en tono positivo y humano
A los niños hay que iniciarlos a medida que avanza su edad. Son explicaciones
sencillas y conformes a su psicología, pero sin falsear la verdad. Sabiendo
servirla como algo normal, natural, positivo.
En la adolescencia sugerimos a los padres la postura de adelantarse y así, ir
trazando unos criterios que le ayuden a comprender lo que en esos momentos
experimentan dentro de sí. Cada caso necesitará una estrategia distinta. Siempre
las formas elegantes y prudentes le darán al tema más calidad. En esta edad hay
que huir de dos posturas negativas bastante habituales: 1) El rechazo radical y
represivo, que nos hace volver a la época victoriana, jansenista, montanista o a
un puritanismo de mal pronóstico; en todas esas concepciones late un no querer
abordar la cuestión, un dejarla pasar de largo por diversos motivos; 2) La
antropología, materialista (biologismo) reduce la visión del hombre a lo
puramente material, no admitiendo las otras dimensiones (psicológica, espiritual
y cultural); un ejemplo sería el pansexualismo.
Educar en y para la libertad siempre es un riesgo. Pero es una tarea noble, que
contribuye a introducirle a uno en la realidad y que pretende en último término,
desarrollar todas las estructuras de un individuo buscando su realización
integral. Dominar y ser señor de la propia sexualidad, gobernándola con amor,
para entregarla a otra persona, a través de una donación comprometida. Cuando no
ocurre así, los impulsos sexuales van ganando terreno según su capricho,
llegando a tiranizar la conducta, marcándole una línea obsesiva y machacona, que
no libera al hombre, sino que lo rebaja. De ahí que amor y sexualidad formen
conjunto recíproco: no se puede dar el uno sin el otro en la relación
hombre-mujer.
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¿HAY SECTAS
DENTRO DE LA IGLESIA CATOLICA?
Reflexiones Sobre el concepto de Secta y respuesta a algunas acusaciones
dirigidas a grupos católicos
Por el Cardenal Christoph Schönborn. O.P., Arzobispo de Viena
CLARIFICACIÓN DE
CONCEPTOS
Desde hace algún tiempo, en los medios de comunicación social se habla
de "sectas intra-eclesiales" o de "sectas intra-católicas". Se quiere
así criticar una serie de movimientos y comunidades que han surgido en
los últimos decenios. Antes, a muchos de estos nuevos grupos se les
solía tachar de "conservadores" o "fundamentalistas"; ahora se los trata
de aislar como "sectas intra-eclesiales" . Nos quieren alertar contra
ellos como contra las sectas clásicas o las así llamadas "religiones de
los jóvenes", que constituyen un peligro para la salud psíquica de las
personas y las tratan de modo inhumano. Muchos fieles saben que siempre
ha habido, y hay también hoy, sectas que se separan del cristianismo.
Pero a muchos cristianos les resulta sorprendente que existan sectas
también dentro de la Iglesia, aunque esos grupos hayan obtenido el
reconocimiento y la aprobación de la Iglesia.
EL CONCEPTO DE
SECTA
El concepto de secta surge en el ámbito religioso-eclesial, pero
recientemente se ha ampliado también a una dimensión político-social.
Por eso, está perdiendo su precisión científica y su carácter
inequívoco. En el lenguaje común se usa cada vez más como un eslogan
para señalar a ciertos grupos que se considera peligrosos, porque
transgreden valores fundamentales de la sociedad democrática liberal.
Por lo general hoy se suelen considerar como signos distintivos de una
secta: la formación de grupos selectos que se apartan del ambiente
social y con frecuencia se oponen a él; y la creación de formas
alternativas de vida que a menudo llevan a extremos lejanos a la
realidad y a exageraciones malsanas. Como características internas de
una secta, además del intento de conservar una meta o un ídolo
espiritual opuesto a lo convencional, se suelen citar: el rechazo de
valores fundamentales hoy, como la libertad personal y la tolerancia,
así como una búsqueda, a veces militante, de las actitudes opuestas, un
estilo de vida totalitario; la supresión de la conciencia de los
miembros; la exclusión de los que están fuera del grupo; y cierta
tendencia a controlar la sociedad o algunos de sus sectores. A un grupo,
en el que se manifiestan algunas de estas características, se le suele
llamar secta.
En el lenguaje religioso, que es el más adecuado (y, por ello, el más preciso) para tratar el problema, una secta es un grupo que se ha separado de las grandes Iglesias, de las Iglesias populares. A menudo las sectas conservan algunos valores, ideas religiosas o formas de vida de las comunidades eclesiales fundamentales, pero los absolutizan, aíslan y realizan en una vida comunitaria rígidamente separada de la unidad originaria y orientada a la conservación y la protección de sí misma. He aquí algunos signos distintivos, vinculados con estos datos fundamentales: ideas religiosas desequilibradas (por ejemplo, la inminencia del fin del mundo); el rechazo de toda comunicación espiritual con personas que piensen de otra manera; un entusiasmo exagerado al presentar y realizar la propia visión; un fuerte proselitismo y un convencimiento exagerado de su misión con respecto a un mundo al que se desprecia; un absolutismo de la salvación que limita la posibilidad de alcanzarla a un número determinado de personas que pertenecen a dicho grupo.
En la teología católica una secta se caracteriza sobre todo por el abandono de la verdad bíblico-apostólica común y de los contenidos centrales de la fe. Por eso, a juicio de la Iglesia, la secta siempre está vinculada con la herejía y el cisma.
No se necesita haber estudiado teología para reconocer la contradicción fundamental que implica el eslogan: "sectas intra-eclesiales". La presunta existencia de sectas dentro de la Iglesia conlleva indirectamente también un reproche al Papa y a los obispos, que tiene la responsabilidad de examinar las asociaciones eclesiales para ver si su doctrina y sus actividades van de acuerdo con la fe de la Iglesia. Por eso, el hecho de que la autoridad de la Iglesia no reconozca a una asociación forma parte esencial de la determinación teológico-eclesial de la misma como secta. Las sectas se encuentran fuera de la Iglesia (y también fuera de los compromisos ecuménicos). Las sectas se hallan aisladas y, por su auto-comprensión, no quieren verse sometidas a examen por parte de la autoridad eclesiástica. Por el contrario, las comunidades eclesiales reconocidas se mantienen en contacto continuo con los responsables en la Iglesia. Sus estatutos y su estilo de vida son examinados. Por ello, no es justo que ciertas instituciones, personas o medios de comunicación tachen de sectas a comunidades reconocidas por la Iglesia, o incluso que llamen "prácticas sectarias" al estilo de vida que sigue los tres consejos evangélicos.
Según la legislación de la Iglesia, los fieles tienen derecho a fundar asociaciones. Corresponde a los obispos y a la Santa Sede el deber de examinar las nuevas comunidades y los nuevos movimientos -con lenguaje paulino, se habla también de nuevos carismas- y, si es el caso, reconocer su autenticidad. La autoridad eclesiástica debe promover y sostener lo que el Espíritu suscita en la Iglesia. También debe intervenir y corregir, si se producen errores o desviaciones en la doctrina o en la praxis. Aquí radica la gran diferencia con una secta, la cual no tiene y no reconoce una autoridad exterior, mientras que los grupos eclesiales se someten consciente y libremente a la autoridad de la Iglesia, siempre dispuestos a aceptar las correcciones que pueda hacerles. Y esta verdad se puede confirmar con numerosos ejemplos concretos.
Libero Gerosa resume los criterios esenciales de los carismas auténticos de la siguiente manera: "Los carismas son gracias especiales que el Espíritu distribuye libremente entre los fieles de todo tipo y con los que los capacita y dispone para asumir varias obras y funciones, útiles para la renovación de la Iglesia y para el desarrollo de su construcción. Algunos de estos carismas son extraordinarios, otros, por el contrario, sencillos y mucho más difundidos, pero el juicio sobre su autenticidad corresponde, sin ninguna excepción, a los que presiden en la Iglesia, a los que compete no extinguir los carismas auténticos" . En todo caso, nadie debería dejarse turbar por el hecho de que los medios de comunicación presenten como "sectas intraeclesiales" a algunas comunidades aprobadas por la Iglesia. Si hubiera dudas o preguntas, siempre existe la posibilidad de informarse con mayor detalle en los organismos competentes de la Iglesia.
EL CONCEPTO DE
"FUNDAMENTALISMO"
La palabra fundamentalismo se refiere originariamente a un movimiento
religioso-ideológico que surgió en Estados Unidos antes de la primera
guerra mundial. Hacia una interpretación estrictamente literal de la
Biblia (sobre todo de los relatos de la creación) y se convirtió en un
movimiento colectivo conservador protestante. Los aspectos típicos del
fundamentalismo actual, en su país de origen, son: el rechazo de toda
visión histórico-critica de los textos bíblicos; la orientación casi
mítica hacia un pasado idealizado, el rechazo de to-da valoración
positive del desarrollo moderno; un moralismo penetrante y critico sobre
todo de los excesos de la sociedad de consumo, a veces también ciertas
tendencias políticas de extrema derecha y afirmaciones créticas sobre la
democracia. En la filosofía y sociología modernas ese fundamentalismo
americano, como expresión de la American civil religion, es valorado
críticamente, pero, a pesar de todo, se le considera un fenómeno serio
frente a las aporías del liberalismo extremo. Distinto de este
significado es el concepto, elaborado sólo en la década de 1980 en
Europa, de un fundamentalismo religioso, expresión bastante confusa e
imprecisa.
Dicho concepto abarca fenómenos tan diferentes como el extremismo
fanático musulmán que, en el caso de una desviación de la religión, es
también favorable a la aplicación de la pena de muerte y, por otra
parte, el compromiso de cristianos católicos de conservar la fe
tradicional de la Iglesia .La sospecha de fundamentalismo afecta, sin
distinción tanto a algunas asociaciones eclesiales, que desde el inicio
han acatado los principios fundamentales de la Iglesia y son fieles al
concilio Vaticano II, como a los seguidores de monseñor Marcel Lefebvre.
En el fondo, el concepto de fundamentalismo se utiliza a menudo como eslogan para atacar a alguien, más que como expresión para describir un fenómeno espiritual claramente determinado. En este contexto, se habla a veces también de dogmatismo, de integrismo, de tradicionalismo, de sospecha con respecto a personas que piensan y viven de forma diversa, o del miedo ante la propia decisión.
Lo que la crítica pretende con relación al fundamentalismo es rechazar una actitud de la fe caracterizada por el miedo y la incertidumbre, que no admite ningún desarrollo del dogma y de la comprensión de la verdad, se atiene firmemente a formas y fórmulas rígidas, y no se atreve a exponerse a la praxis de la vida que cambia. Esta forma de crítica es objetiva. Con todo, algunos críticos tienden a considerar fundamentalistas a todos los grupos o movimientos que, a pesar de los múltiples cambios actuales, se mantienen firmes en profesar la existencia de verdades permanentes y de valores que obligan, y que no se apartan "de la plenitud, de la forma estructurada y de la belleza del mundo de la fe católica" . Esos críticos deberían preguntarse si no corren ellos mismos, a veces, el peligro de caer en un relativismo con respecto a los valores y a la verdad, sosteniendo al mismo tiempo cierta pretensión de absoluto, al querer decidir por sí mismos cuáles son los fundamentos de la realidad actual de la vida y de la fe.
En su nuevo libro "La sal de la tierra", el cardenal Ratzinger responde a la pregunta sobre el significado y el peligro del fundamentalismo moderno de modo muy preciso: "Un elemento común a todas esas corrientes, que nosotros llamamos fundamentalistas, es su afán por encontrar una fe segura y sencilla. Esto, en sí mismo, no es malo, todo lo contrario, porque la fe -como tantas veces se nos repite en el Nuevo Testamento- se dirige a los sencillos, a los pequeños, a los que no son capaces de captar complicadas sutilezas académicas. Si en nuestra vida actual pesa tanto la falta de seguridad, las dudas, y la ausencia de fe en la verdad conocida, desde luego no vivimos de acuerdo con el modelo de vida que la Biblia nos propone. Pero ese deseo de seguridad y sencillez, del que hablábamos, puede ser peligroso y acabar en un puro fanatismo y en estrechez de miras. Cuando las razones de la fe son dudosas, también se falsea la fe. Y entonces se convierte en una idea partidista, que ya nada tiene que ver con el dirigirse confiadamente a un Dios vivo causa de nuestra vida. Entonces se producen formas patológicas de religiosidad, como, por ejemplo, esas búsquedas de apariciones, con mensajes del más allá, y otras cosas por el estilo. Los teólogos, en vez de referirse con superficialidad a los fundamentalismos cada vez más extendidos, deberían detenerse a reflexionar sobre qué parte de culpa puedan tener ellos de que tantas personas huyan hacia otras formas de religiosidad más estricta y a veces, incluso, perjudiciales para el hombre. Si continuamos cuestionándolo todo, sin dar las respuestas positivas de la fe, no podremos evitar una gran huida .
RESPUESTA A ALGUNAS CRÍTICAS
En la primera parte de este articulo he tratado de aclarar brevemente
los conceptos de secta y de fundamentalismo; ahora, en esta segunda,
responderé a las diversas críticas que se hacen a las nuevas comunidades
eclesiales .Como he explicado, no se puede tacharse sectas a los grupos
y movimientos reconocidos por la Iglesia, pues la aprobación
eclesiástica atestigua su arraigo en la Iglesia. A veces son muchas las
críticas que se lanzan contra los nuevos carismas, a pesar de su
reconocimiento por parte de la Iglesia. A este respecto, es preciso
tener presente que se debe distinguir entre la doctrina y la actividad
de estas comunidades, reconocidas por la Iglesia como carismas, y las
debilidades de algunas personas. Todos sabemos que el obrar humano es
imperfecto. Por ello, hay que subrayar una vez más, que la autoridad de
la Iglesia debe intervenir donde se produzcan desviaciones. Algunas
críticas que se han hecho son: lavado de cerebro, aislamiento y
separación del mundo, alejamiento de la familia, dependencia de
personalidades carismáticas, creación de estructuras intra-eclesiales
propias, violación de derechos humanos, problema de los ex-miembros.
Trataré de responder a esas críticas:
"LAVADO DE CEREBRO"
Este término ni siquiera es aplicable al cambio de la personalidad que a
menudo se produce dentro de las sectas, pues con él se quiere aludir a
métodos inhumanos, aplicados por regímenes totalitarios, para
influenciar y cambiar la personalidad del hombre. Ese término no se
puede aplicar de ninguna manera a la formación de los miembros de
comunidades eclesiales, puesto que la formación es una transformación,
querida libremente, que respeta la dignidad humana; una transformación
de toda la persona en Cristo, que deriva de la llamada programática de
Jesús a convertirse y a creer (cf. Mc 1, 14 ss). Quien sigue la llamada
de Jesús en la gracia y en la libertad, adquiere una visión sobrenatural
de la vida en todas sus dimensiones. También San Pablo, en una de sus
cartas, habla de esta transformación, cuando afirma: "No os acomodéis al
mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de
vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de
Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto"(Rm 12, 2). En la tradición
cristiana, ese proceso se suele llamar metánoia: conversión de vida. Tal
cambio de vida se basa en la experiencia de ser llamado por el Dios vivo
a seguirlo en un camino particular. La conversión es un proceso de vida,
que requiere una continua decisión libre del cristiano. Es deber de las
comunidades eclesiales controlar que la decisión de seguir la llamada
sea libre. Una serie de directrices canónicas está orientada a ello.
"AISLAMIENTO" Y
"SEPARACIÓN" DEL MUNDO
El Evangelio dice que los cristianos no son "del mundo" (En 17, 16),
sino que cumplen su misión "en el mundo" (En 17, 18). Alejamiento del
mundo no significa separación de los hombres y de sus alegrías,
preocupaciones y necesidades, sino alejamiento del pecado. Por tanto,
Jesús ora por sus discípulos:"No te pido que los retires del mundo, sino
que los guardes del maligno" (En 17, 15). Si los cristianos no hacen
ciertas cosas como los demás, o si no siguen completamente la moda, no
quiere decir que desprecien el mundo. Sólo rechazan lo que va en contra
de su fe o lo que no consideran más importante porque han encontrado "el
tesoro escondido en un campo" (Mt 13, 44). La unión con Cristo debe
impulsarlos a no apartarse a un mundo propio, sino a santificar el
mundo, transformándolo en la verdad, en la justicia y en la caridad. En
una sociedad marcada por los medios de comunicación social, en la que la
Iglesia debe ser una "casa de cristal", debemos afrontar también el
desafío de ser transparentes en el sentido de la primera carta de San
Pedro, es decir, "siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os
pida razón de vuestra esperanza" (I Pe 3, -15). Esto vale también para
las comunidades contemplativas, que viven dentro de las paredes del
monasterio y, mediante la oración y el sacrificio, se dedican al bien de
los hombres. En efecto, la Iglesia, por una parte, es una "sociedad de
contradicción" ; y, por otra, una comunidad misionera en medio del
mundo.
En varias ocasiones el Concilio Vaticano II puso de relieve ese aspecto, citando-entre otras fuentes- el antiguo Discurso a Diogneto. En ese Discurso, escrito entre el siglo II y el III, se subraya que los cristianos, como todos los hombres, viven en el mundo, pero al mismo tiempo se oponen al espíritu del mundo, porque tienden a una meta que está más allá del mundo.
Precisamente así cumplen su misión por el bien del mundo.
"Para decirlo brevemente, lo que es el alma en el cuerpo eso son los cristianos en el mundo. El alma está esparcida por todos los miembros del cuerpo, y cristianos hay por todas las ciudades del mundo. Habita el alma en el cuerpo, pero no procede del cuerpo; así los cristianos habitan en el mundo, pero no son del mundo. El alma invisible está encerrada en la cárcel del cuerpo visible; así los cristianos son conocidos como quienes viven en el mundo, pero su religión sigue siendo invisible. La carne aborrece y combate al alma, sin haber recibido agravio alguno de ella, porque no le deja gozar de los placeres, a los cristianos los aborrece el mundo, sin haber recibido agravio de ellos, porque renuncian a los placeres(...). Los cristianos viven de paso en moradas corruptibles, mientras esperan la incorrupción en los cielos. El alma, maltratada en comidas y bebidas, se mejora; lo mismo los cristianos, castigados de muerte cada día, se multiplican más y más. Tal el puesto que Dios les señaló y no les es lícito desertar de él".
ALEJAMIENTO DE LA
FAMILIA
El respeto y la solicitud amorosa hacia los padres y familiares forma
parte esencial del mensaje cristiano. Pero si se trata de la llamada a
su seguimiento particular, Jesús pide que también se alejen de su
familia: los Apóstoles abandonaron su familia, su profesión, su patria.
Ese modo de seguir a Cristo continúa en la historia hasta nuestros días.
Algunos padres se alegran de que uno de sus hijos o hijas tome esa
decisión, pero, a este respecto, pueden surgir conflictos con los
familiares. Jesús mismo los previó (cf. Mt 10, 37).
Dejar que un hijo se marche no siempre es fácil, ni siquiera en el caso del matrimonio. De todos modos, si se abandona la casa por la llamada de Jesús y con plena libertad, no se trata de huir de los deberes familiares, y no se puede achacar a un influjo injustificado por parte de una comunidad. Sólo sería criticable si se buscara adrede una ruptura con los familiares que se esfuerzan también por vivir su fe cristiana. En efecto, todo miembro de la familia es libre de escoger su camino en la vida. También a este propósito es preciso ser tolerantes, respetando la decisión de la conciencia de la persona.
Ciertamente, en el pasado se han producido situaciones difíciles, y también se dan hoy conflictos como, por ejemplo, el de las comunidades que influyen en menores de edad contra la voluntad de sus padres, o el de algunos padres que no comprenden o no aceptan la decisión de un hijo que quiere entrar en una comunidad religiosa. Sin embargo, si se vive el seguimiento de Jesús con amor, con decisión y con afecto cristiano, y si se respeta la libre decisión de cada uno, se puede crear una relación de confianza entre la familia natural y la espiritual, con resultados muy positivos. Muchos hombres, por propia experiencia, pueden atestiguarlo.
EL PAPEL DE
PERSONALIDADES CARISMÁTICAS
Es preciso distinguir con esmero entre personas que utilizan su
capacidad de modo egoísta y falso para dominar a los demás y hacerlos
dóciles, y las personas realmente carismáticas, que también las hay hoy
en la Iglesia.
Éstas ofrecen todo su ser "con pureza" (II Cor 6, 6) por el bien de la Iglesia y de los hombres. En la historia de la salvación encontramos continuamente nuevas personalidades carismáticas. Su prototipo es Jesucristo mismo. Siguiendo su ejemplo, innumerables hombres y mujeres han descubierto su camino en la vida y su felicidad. Fundadores y otros hombres carismáticos, como San Benito, San Ignacio, Santa Clara o Santa Ángela de Merici, se esforzaron por ganar a otras personas para Cristo. Dios los envió como un regalo a su Iglesia. Con la libertad de los hijos de Dios, transmitieron a otros la riqueza sobrenatural de su vida, y siempre se sometieron a la autoridad de la Iglesia. ¿No debemos dar gracias a Dios porque nos regala también hoy personas tan llenas de espíritu? Además de conservar las estructuras establecidas y consolidadas, ¿no debemos también estar abiertos al soplo del Espíritu Santo, que es el alma de la iglesia?
CREACIÓN DE ESTRUCTURAS INTRA-ECLESIALES PROPIAS
A menudo se critica a ciertos grupos porque forman una "iglesia dentro
de la Iglesia". Para evitar ese peligro, es preciso buscar siempre una
relación equilibrada entre estructuras eclesiales existentes, sobre todo
la parroquia, y los nuevos grupos. A este respecto, el cardenal
Ratzinger afirma: "A pesar de los grandes cambios esperados, en mi
opinión, la célula principal para la vida comunitaria seguirá siendo la
parroquia (...) Habrá que aprender a caminar uno junto a otro, y eso,
sin duda alguna, supone un enriquecimiento. ¿Con qué rapidez sucederá
esto en la historia? Dependerá, seguramente, de que haya grupos con un
carisma determinado debido a la personalidad de su fundador y de que se
mantengan unidos recorriendo juntos un camino espiritual específico. El
intercambio de experiencias entre la parroquia y cada uno de esos
movimientos será muy necesario, porque cada movimiento tendrá que estar
unido a la parroquia para no verse convertido en secta, y la parroquia
necesitará de esos movimientos para no quedarse entumecida. Actualmente,
en las órdenes religiosas se han creado otras formas de vida en medio
del mundo. Cualquiera que lo desee puede comprobar, y se asombrará de
ello, la diversidad de formas de vida cristiana totalmente nuevas ya
existentes, y seguramente en medio de todas ellas podría entreverse la
Iglesia de mañana".
"VIOLACIÓN" DE DERECHOS HUMANOS
Desde tiempos antiguos el núcleo dela vida consagrada fue el seguimiento
de Cristo en el celibato (en la virginidad), en la obediencia y en la
pobreza. Quien elige este camino y, después de varios años de reflexión
y de oración, asume sus respectivos compromisos, renuncia a determinados
derechos por una libre decisión de conciencia: al derecho de contraer
matrimonio; al derecho a la autodeterminación; y al derecho a
administrar y a adquirir bienes de forma independiente. El Concilio
enseña: "Los consejos evangélicos de castidad consagrada a Dios, pobreza
y obediencia tienen su fundamento en las palabras y el ejemplo del
Señor. Recomendados por los Apóstoles, los Padres de la Iglesia, los
doctores y pastores, son un don de Dios, que la Iglesia recibió de su
Señor y que con su gracia conserva siempre" . La decisión de seguir esa
forma de vida, si se toma voluntariamente, no viola los derechos
humanos, sino que es la respuesta a una llamada particular de Cristo. De
todos modos, los responsables de las diversas comunidades deben apoyar
la disponibilidad de los miembros con sinceridad y ayudarles a que
fructifique en el espíritu de una verdadera comunión, para la
edificación de la Iglesia y para el bien de los hombres.
EL PROBLEMA DE LOS
EX-MIEMBROS
En todas las comunidades religiosas los nuevos miembros disponen de un
tiempo de conocimiento recíproco, de crecimiento y de auto-examen, como
preparación para un compromiso definitivo. Los superiores también tienen
derecho a expulsar a alguno, si se producen ciertos hechos graves. Por
desgracia, también hay abandonos o expulsiones, cuando alguien da un
paso definitivo. Algunos de los que han abandonado una comunidad
conservan un buen contacto y, de común acuerdo, siguen su camino.
Naturalmente, las comunidades reconocidas por la Iglesia también deben
ofrecer a sus miembros y ex-miembros la posibilidad de dirigirse, en
caso de conflicto, a las instancias eclesiásticas competentes.
Ahora bien, algunos de los ex-miembros difunden sus experiencias negativas en los medios de comunicación social. Donde haya personas que viven juntas, hay inevitablemente límites y debilidades. Pero eso no justifica que se presenten las propias dificultades en el interior de una comunidad como válidas en general. Esas experiencias negativas de algunos son siempre dolorosas para la entera comunidad de la Iglesia. Tales experiencias a menudo son destacadas por la publicidad secular, a la cual, normalmente, no le interesan las cuestiones doctrinales, sino sólo los comportamientos y las consecuencias que de ellas derivan. En la discusión se pone de relieve que la Iglesia, en sus diversas comunidades, es una "sociedad de contradicción" ante la sociedad liberal y secular. "Quien acepta la religión sólo en la forma de una religión civil adaptada a la mentalidad social, considerará sospechoso todo lo que sea radical" . Si una crítica se basa en una acusación realmente seria, la autoridad eclesiástica la examinará a fondo; una crítica puede llevar también a una purificación y a un mejor crecimiento de esa comunidad. En el Informe Vaticano de 1986 sobre "el fenómeno de las sectas o nuevos movimientos religiosos" se afirma, al respecto, que actitudes sectarias (como, por ejemplo, la intolerancia y el proselitismo agresivo, citadas en dicho Informe) no bastan para constituir una secta, pues pueden darse también en comunidades eclesiales. Ahora bien, se afirma textualmente que estos grupos "pueden cambiar positivamente mediante una profundización de su formación cristiana y a través del contacto con otros cristianos. En este sentido, dichos grupos pueden crecer dentro de una mentalidad y actitud más eclesiales" . Esta actitud eclesial se requiere en ambas partes: en las comunidades, para que presenten su carisma como un don entre muchos otros (rechazando así la tentación de una "pretensión eclesiástica absolutista") y también en los que no tienen un acceso inmediato a esas formas de vida eclesial, porque reconocen en esas comunidades un don del Espíritu, que da la vida, un don que brinda a muchos hombres un acceso a la fe.
Hoy, en varios países del mundo, está apareciendo un nuevo deseo de vivir más resueltamente el mensaje de Cristo, a pesar de todas las debilidades humanas; de servir a la Iglesia en comunión con el Santo Padre y los obispos. Muchos ven en los nuevos carismas un signo de esperanza. Otros los consideran realidades extrañas, y otros como un desafío o incluso como una acusación contra la que se defienden, a veces hasta con reproches. Algunos promueven un humanismo que se aparta cada vez más de sus raíces cristianas. Pero no hemos de olvidar que "la expresión conciliar ecclesia semper reformanda no sólo se refiere a la necesidad de reflexionar sobre las estructuras, sino también a la apertura siempre nueva y al replanteamiento de acuerdos con el espíritu del tiempo demasiado favorables" .
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POSIBLES RAZONES DE ORIGEN DE LAS SECTAS
Y LOS NUEVOS MOVIMIENTOS RELIGIOSOS
Lic. José María Baamonde
A la hora de
hablar sobre los orígenes de las sectas y los nuevos movimientos religiosos,
encontramos una amplia gama de hipótesis que van desde las más complejas hasta
las más simplistas, que reducen toda la problemática a una simple cuestión
económica.
Veremos a continuación, algunas de estas hipótesis:
Búsqueda de la
Verdad, de lo Trascendente y de Dios
Se escucha decir, a veces con cierta frecuencia en lo que respecta al origen de
estos movimientos, que los mismos surgen en razón de una búsqueda honesta de la
verdad, de lo trascendente, o de Dios.
Si bien este argumento no puede ser rechazado de plano, tampoco puede ser tomado con mucha seriedad, porque quien busca honestamente la verdad, lo trascendente o a Dios, tiende a insertarse en alguna religión clásica o tradicional. Es decir, se hace católico, judío, ortodoxo, o de alguna comunidad protestante histórica, comunidades todas éstas que, en mayor o menor medida, poseen una profundización de lo religioso, apoyado en lo filosófico. Y esto es lo que precisamente les falta a estos nuevos movimientos, donde el discurso religiosos por lo general es gratuito y obedece a los circunstanciales caprichos del fundador o líder.
El desengaño y la pelea
La razón más frecuente para el surgimiento de estos grupos es el desengaño y la pelea. Es decir, el integrante de una religión, movimiento o secta, se pelea con los dirigentes de su grupo, se separa con dos o tres feligreses, y crea un nuevo culto.
Esta separación contestataria provoca, generalmente, que el nuevo movimiento tienda a aislarse intentando una autonomía total y manteniéndose en relaciones dialécticas. Las relaciones dialécticas asumidas presentan al grupo como los custodios de la pureza doctrinal, manifestando un fuerte rechazo hacia todo lo exterior, como ser la sociedad, las instituciones y, especialmente, hacia aquella estructura de la cual se desprendieron, a la vez que se suelen observar de manera más o menos frecuente, componentes de tipo paranoico en su estructura.
Asimismo estas separaciones por desengaño y pelea, generalmente van acompañadas de revelaciones, visiones, y mensajes especiales. Frecuentemente veremos en el origen de estos grupos, que al fundador del mismo se le aparece Jesucristo, un ángel o, como ahora se registra más a menudo, un Ovni, que le transmite un mensaje y una misión particular.
Esto hace suponer, en más de un caso y especialmente viendo el contenido de estos supuestos mensajes y misiones, la posibilidad de ciertas alteraciones psicológicas, especialmente una variedad de demencia conocida con el nombre de "psicosis Esquizoparanoide", que se caracteriza precisamente por estar constituida de delirio de tipo religioso, místico, de influencia y megalomanía, es decir un delirio desmedido de poder.
Si bien existen tantas visiones y mensajes como movimientos, encontramos de todas maneras una insistencia en diversos temas, tales como la teoría del fracaso de Cristo, la traición al mensaje original, o la caducidad de todas las religiones clásicas o tradicionales.
Teoría del fracaso de Cristo
Este tipo de visiones remiten a que Cristo vino con una misión al mundo pero, al no ser reconocido como el Mesías por su propio pueblo judío y ser crucificado, fracasó. Entonces, el sujeto de esta nueva misión y mensaje, es el llamado a concluir la misión redentora de Cristo.
Tal argumento es el esgrimido por la Iglesia de la Unificación (Moon), que tomando un pasaje bíblico donde dice "un ángel surgirá de oriente", sostienen que el fundador y actual líder del movimiento, Sun Myung Moon, es el último y verdadero Mesías que viene a cumplir la tarea de restauración no lograda por Jesucristo.
También, aunque con algunas variantes, este argumento es utilizado por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días o Mormones, quienes sostienen que al haber fracasado Cristo en Palestina, aparece en América y establece en una tribu, su verdadera iglesia.
Traición al mensaje original
Estas visiones se refieren a que tal o cual religión, traicionó el mensaje originalmente dado por Dios. El que ocupa el primer lugar en este tipo de acusaciones es la Iglesia Católica, siendo éste incluso el cargo que le hicieran en su momento Lutero y Calvino en ocasión del cisma de Occidente.
Posteriormente, los sucesores de Lutero y Calvino les hicieron el mismo cargo a ellos, y los sucesores a los sucesores, desmembrándose cada vez en más grupos. Quizá este sea el argumento más esgrimido a la hora de las separaciones.
Caducidad de las religiones clásicas o tradicionales
Las presentes visiones remiten a que todas las religiones clásicas o tradicionales han traicionado el mensaje original o han fenecido quedando tan solo algunos elementos aún válidos en ellas.
De esta manera el sujeto de esta nueva visión y mensaje es el llamado a rescatar los pocos elementos aún válidos de las distintas religiones y juntarlos todos, surgiendo así los movimientos sincretistas, es decir, aquellos que toman elementos de diversos orígenes y los amontonan, sin lograr una verdadera síntesis o fusión, sino tan solo mezclándolos.
Este tipo de argumento fue el utilizado por un movimiento originado en Argentina que empezó desarrollando actividades bajo la denominación "Iglesia Evangélica Cristiana Judía Ecuménica", y también puede ser observado en la gran mayoría de los movimientos de carácter gnóstico, esotérico y ocultistas.
Orígenes con finalidad política
También se escucha con cierta frecuencia, en lo que hace al origen de las sectas, aducirles una finalidad exclusivamente política o económica. Se oye hablar, por ejemplo, de sectas de la CIA o de una supuesta penetración imperialista yankee en América Latina, en lo que se refiere a la política; y de Bancos de Dios, Transnacionales de la Fe o Multinacionales Religiosas, en lo que se refiere a lo económico.
Frente a estos dos aspectos, es recomendable la prudencia, a fin de no caer en actitudes reduccionistas o simplistas, imposibles de sostener en un tema tan complejo como el presente.
En lo que respecta a la cuestión política, si bien existieron un Documento Rockefeller y documentos Santa Fe I y Santa Fe II, que hacen referencia al tema sectas e Iglesia Católica, para una apreciación objetiva no se puede dejar de tomar en cuenta dos aspectos importantes y que generalmente son descuidados.
El primero de ellos se refiere a la noción particular de que los Estados Unidos, de mayoría protestante, tiene sobre la Iglesia Católica. El protestantismo ve signado sus orígenes en las iglesias nacionales, con un importante aditamento político y sospecha, que el mismo podría estar en todas las creencias. Al respecto son proverbiales los escritos y manifestaciones del otrora arzobispo de Nueva York, Fulton J. Sheen, sobre el tema.
El segundo, y no menos importante que el anterior, se refiere a que dichos documentos no hablan de la Iglesia Católica en general, sino de ciertos sectores de la misma. Concretamente a los más radicalizados dentro de la "Teología de la Liberación", y son precisamente estos sectores los que más han esgrimido el argumento de una "supuesta penetración imperialista en América Latina". Su objetividad al respecto es discutible, en razón de que esta corriente se encuentra también, presa de una ideología.
Sobre lo mencionado precedentemente es de resaltar una curiosa paradoja. La misma consiste en que algunos de los otrora mayores ideólogos de la Teología de la Liberación, como por ejemplo el ex franciscano brasileño Leonardo Boff, han dejado el sacerdocio y el celibato, y se han insertado dentro de la New Age o Nueva Era, la mayor tendencia originaria de los Estados Unidos de Norteamérica.
De todas maneras, aunque no se puede reducir el fenómeno a una cuestión política, esto no quiere decir que dicho aspecto no exista, registrándose en no pocas oportunidades ciertas connivencias temporales, entre algunos movimientos y gobiernos, no sólo norteamericanos.
Orígenes con finalidad económica
Por su parte, en lo que hace a la cuestión económica, un elemento que a facilitado simplificar el tema, es la teología de la prosperidad o teología de la abundancia, a la que tantos televangelistas son afectos, predicando constantemente sobre el "progreso material", amén del espiritual, que encontrarán todos aquellos que le "entreguen el corazón a Cristo".
Al respecto es importante no dejar de tomar en cuenta que muchos de estos grupos traen de arrastre, elementos calvinistas, y entre ellos, el tema de la predestinación. Es decir, la creencia que desde el inicio mismo de nuestras vidas estaríamos predestinados a ser salvos o condenados.
Esta predestinación calvinista ha generado una especie de ecuación que podría enunciarse de la siguiente manera: "la buena relación con Dios, implica un triunfo en lo temporal y, más precisamente, el progreso material". Esto que definíamos como teología de la prosperidad, podemos observarlo en el carácter de los testimonios que a diario los pentecostales expresan en plazas, esquinas, programas radiales y televisivos.
El éxito económico y la ostentación en algunos casos, de ciertos pastores, es utilizado muchas veces como un medio de proselitismo. A los ojos de estos, las Iglesias han errado el camino asociando espiritualidad y pobreza, ya que a los que tienen fe, Dios quiere regalarles riqueza, salud y éxito.
Es por ello que con palabras más, palabras menos, algunos de estos pastores nos dicen: "Vean que bien que estoy yo, es porque le entregué el corazón a Cristo. Entréguenselo ustedes también, y gozarán del mismo éxito".
Ya incluso E. Durheim, fallecido después de la primer década del corriente siglo y que fue el primero en utilizar las estadísticas en sociología, efectuó interesantes trabajos respecto a las consecuencias sociales y económicas, que provocaron las raíces calvinistas en países de mayoría protestante.
Lamentablemente por las características del presente trabajo no podemos abocar a dichos puntos en profundidad, pero podemos decir que si bien existe el factor político y el factor económico, éstos no son ni los únicos ni los más importantes, sino que se interrelacionan con muchos otros.
Si tuviéramos que buscar algún objetivo último, habría que ver grupo por grupo. En términos generales, podríamos pensar en un ansia desmedida de poder. Ahora bien, el poder se efectiviza mucho más exitosamente por medio de contactos políticos y recursos económicos, pero éstos se encuentran subordinados a este delirio megalomaníaco. En su defecto no podrían entenderse casos como el de la secta "Templo del Pueblo", liderada por Jim Jones, quien, pese a tener un gran poder político y económico, culminó con un suicidio colectivo en Guyana, en 1978.
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COMO RESPONDE EL PAPA AL DESAFIO DE LAS SECTAS
No ha existido ningún otro Pontífice que haya hablado, con tanta valentía sobre un tema que, a raiz de lo complejo y urticante, no pocos prefieren callar.
En razón de la imposibilidad de incluir todas las manifestaciones, hemos seleccionado los textos y párrafos más relevantes, razón por la que sugerimos en una segunda instancia, la lectura de los documentos en su completud.
Especial importancia tiene el mensaje dirigido al tercer grupo de obispos norteamericanos, en su visita 'ad limina' el 18 de mayo de 1993, donde S.S. Juan Pablo II hace alusión a un tema de grave consideración, como lo es el de la penetración de ideas y conceptos de la New Age o Nueva Era "en la predicación, la catequesis, los congresos y retiros", llegando "a influir incluso en los católicos practicantes".
También es digno de resaltar por la riqueza del contenido y orientaciones, el mensaje que el Papa con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante, diera el 25 de julio de 199O. En el mismo, el Pontífice se refiere exclusivamente al fenómeno de las sectas y NMR, y menciona las diversas realidades por las que atraviesan los emigrantes, realidades estas, que muchas veces facilitan la adhesión a no pocos movimientos de características sectarias.
El nuestro es un país donde los emigrantes están a la orden del día: personas que emigran a nuestras tierras, provenientes de variados países; personas que emigran del interior a las grandes ciudades; y personas nativas de las grandes ciudades que no emigran, pero por las características alienantes de las megalópolis, viven como tales en sus propias ciudades.
A continuación consignamos una recopilación de mensajes de S.S. Juan Pablo II, donde se refiere al fenómeno de las sectas y NMR.
Discurso de S.S. Juan Pablo II, a los obispos de Bolivia en su viaje pastoral L'Osservatore Romano, 21 (1988), p. 1O.
" ... Me alegra profundamente poder comprobar personalmente la religiosidad del pueblo boliviano, que espera y necesita nuestra guía doctrinal, para poder purificar y consolidar en la verdad sus sinceras y hondas creencias religiosas, así mismo necesita nuestras orientaciones para saber cómo actuar y defenderse frente a la actividad proselitista de las sectas, que en tiempos recientes, se están multiplicando en Bolivia; dichas sectas de corte fundamentalista están sembrando confusión en el pueblo, y por desgracia pueden diluir muy pronto la coherencia y la unidad del mensaje evangélico".
Discurso de S.S. Juan Pablo
II, a los obispos del Perú en su visita ad limina
Vaticano, junio de 1988 - L'Osservatore Romano, 23 (1988), pp. 21 y 32.
"Veo que en los diversos países de América Latina el problema número uno es, cada vez más, el problema de las sectas, algunos Obispos han manifestado una opinión muy pesimista de cara al futuro, yo no puedo permanecer indiferente ante estas opiniones pesimistas (...).
"Esto debe constituir un motivo más de preocupación pastoral, que nos lleva a plantear y realizar una acción evangelizadora, para la cual se necesitan agentes de pastoral convenientemente formados e imbuidos de gran espíritu apostólico".
Discurso de S.S. Juan Pablo II, a los obispos de Zaire en su visita ad limina L'Osservatore Romano, 48 (1988), pp. 21 y 32.
"... Habéis aludido a la proliferación de las sectas y a su acción corrosiva. Las razones son sin duda múltiples. El hecho constituye para la Iglesia una seria interpelación, invitando a desarrollar la formación catequética de los fieles y de comunidades eclesiales ricas, puesto que los que son tentados por las sectas, buscan probablemente una respuesta simple o sincretista a sus interrogantes y un sostenimiento caluroso, que pertenece al orden de la caridad".
Discurso de S.S. Juan Pablo II, a los obispos de la Conferencia Episcopal Mexicana Lago Guadalupe, México, 12 de mayo de 199º - L'Osservatore Romano, 34 (199O), p. 1.
"Tampoco hay que descuidar el grave problema de los 'nuevos grupos religiosos', que siembran confusión entre los fieles, especialmente en los ambientes medios y marginales o pobres. Sus métodos, sus recursos económicos y la insistencia de su labor proselitista hacen impacto, sobre todo, entre quienes emigran del campo a la ciudad".
Mensaje de S.S. Juan Pablo
II, en la Jornada Mundial del Emigrante
Vaticano, 25 de julio de 199º - L'Osservatore Romano, 34 (199O), pp. 1 y 2.
"Quisiera reflexionar junto con vosotros con ocasión de la Jornada mundial del Emigrante sobre un problema que está resultando cada vez más preocupante: el peligro a que están expuestos muchos emigrantes, de perder su propia fe cristiana por causa de sectas y de nuevos movimientos religiosos que proliferan sin cesar. Algunos de estos grupos se definen cristianos; otros se inspiran en religiones orientales; y otros hacen referencia a ideologías, por lo común revolucionarias, de nuestro tiempo.
"Aunque resulte difícil descubrir una línea de contenidos comunes en todos ellos, sí es posible trazar su tendencia general. En estos movimientos la salvación suele ser considerada, por lo general, como algo exclusivo de un grupo minoritario, guiado por personalidades superiores, que creen tener una relación privilegiada con un Dios cuyos secretos pretenden conocer sólo ellos. También la búsqueda de lo sagrado presenta contornos ambiguo. Para algunos se trata de un valor superior, hacia el que el hombre tiende sin poder jamás alcanzarlo; para otros, en cambio, está situado en el mundo de la magia, y buscan atraerlo a su propia esfera para manipularlo y reducirlo a su propio servicio.
"Las sectas y los nuevos movimientos religiosos plantean hoy a la Iglesia un gran desafío pastoral tanto por el malestar espiritual y social en el que hunden sus raíces, como por las instancias religiosas de las que son instrumentos. Esas instancias, sacadas del contexto de la doctrina y de la tradición católica, con frecuencia son llevadas a conclusiones muy lejanas de las originarias El difundido milenarismo, por ejemplo, evoca las temáticas de la escatología cristiana y los problemas relativos al destino del hombre; querer dar respuestas de carácter religioso a cuestiones políticas o económicas revela la tendencia a manipular el verdadero sentido de Dios, llegando de hecho a excluir a Dios de la vida de los hombres; el celo casi agresivo con que algunos buscan nuevos adeptos yendo de casa en casa o deteniendo a los transeúntes en las esquinas de las calles, es una falsificación sectaria del celo apostólico y misionero; la atención que se presta al individuo y la importancia que se atribuye a su aportación a la causa y al desarrollo del grupo religioso, además de responder al deseo de valorar la propia vida sintiéndose útiles a la comunidad a la que pertenecen, constituye una expresión desviada del papel activo propio de los creyentes, miembros vivos del Cuerpo Cristo, llamados a trabajar por la difusión del reino de Dios.
"De hecho, la expansión de las sectas y de los nuevos movimientos religiosos concentra sus esfuerzos en algunos sectores estratégicos: entre estos están las migraciones. Por la situación de desarraigo social y cultural, y por la inestabilidad en que se hallan, suelen ser presas fáciles de métodos insistentes y agresivos. Excluidos de la vida social del país de origen, extraños a la sociedad en que se insertan, obligados a menudo a moverse fuera de un ordenamiento objetivo que defienda sus derechos, los emigrantes pagan la necesidad de ayuda y el deseo de salir de la marginación, en la que están confinados de hecho, con el abandono de su fe. Es un precio que ningún hombre respetuoso de los derechos humanos debería pedir o aceptar. Al emigrante no sólo se le hiere en su dignidad humana, sino también en su positiva y respetuosa colocación en el ambiente social que lo acoge. Y, desde luego, no dan muestra de honradez y sensibilidad aquellos que, aún teniendo el deber de aliviar en el emigrante el trauma y la desorientación causados por el impacto con un mundo extraño a la propia cultura, se acercan a él en un momento de profundo malestar para engañarlo e instrumentalizarlo.
"Los puntos débiles en que se apoyan los nuevos movimientos religiosos son la inestabilidad y la incertidumbre. En ellos basan su estrategia de acercamiento. Se trata de un conjunto de atenciones y de servicios prestados para hacer que el emigrante abandone su fe y se adhiera a una nueva propuesta religiosa. Presentándose como los únicos poseedores de la verdad, afirman la falsedad de la religión que el emigrante profesa y le piden que dé un cambio de ruta brusco e inmediato. Se trata, evidentemente, de una verdadera agresión moral, de la que no es fácil escapar con buenas maneras, pues su ardor e insistencia son agobiantes.
"Las enseñanzas de las sectas y nuevos movimientos religiosos, se opone a la doctrina de la Iglesia Católica; por eso, la adhesión a ellos significa renegar de la fe en que habéis sido bautizados y educados. El evangelio, al mismo tiempo que nos exhorta a ser sencillos como palomas, nos invita también a ser prudentes y astutos como serpientes. La misma vigilancia que ponéis cuando están en juego vuestros asuntos materiales, con el fin de no ser víctimas de los engaños de quienes quieren aprovecharse de vosotros, debe guiaros para no caer en la red de las asechanzas de quien atenta contra vuestra fe. "Mirad que no os engañe nadie -nos advierte el Señor-. Vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo 'yo soy', y engañarán a muchos ... Si alguno os dice: 'Mirad, el Cristo aquí'. 'Miradlo allí', no le creáis. Pues surgirán falsos profetas" (Mc 13, 6. 21-22). Y también nos dice: "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis" (Mt 7, 15-16).
"Otros motivos que pueden llevar a acoger las proposiciones de esos nuevos movimientos religiosos son la poca coherencia con que algunos bautizados viven su compromiso cristiano, y también el deseo de una vida religiosa más fervorosa, que se espera experimentar en una determinada secta, cuando la comunidad que se frecuenta está poco comprometida.
"Pero se trata de un engaño. Del malestar interior antes mencionado se sale, de hecho, mediante una verdadera conversión, según el evangelio, y no afiliándose irreflexivamente a esa clase de grupos, adoptando ritos religiosos que ocultan con el ruido de las palabras la apatía del corazón. Por eso hace falta una seria renovación espiritual y una coherente adhesión a la voluntad de Dios, al seguimiento de Cristo; es una desviación el limitarse a cumplir algún mandamiento aislado y extravagante, del que hace depender el propio destino de vida o de muerte".
"(...) Los aspectos de inestabilidad, en los que se apoyan las sectas y los movimientos religiosos para tender acechanzas a la fe del emigrante, deben constituir para la Iglesia motivos para dar prioridad a la atención y a la asistencia al emigrante. Los servicios, que a menudo suele pagar con la renuncia a su fe, se los debe prestar la Iglesia con solicitud gratuita, alegre de poder prestar un servicio a Cristo mismo. Así como Jesús es la imagen transparente del amor del Padre, de igual modo la Iglesia debe ser imagen de la ternura del Redentor; por eso, debería ser evidente que la comunidad, a la que llega el emigrante, es una comunidad capaz de acoger y amar. La comunidad de los que creen en Cristo no ha de mostrar nunca el rostro triste de quien se siente estorbado en sus compromisos y proyectos diarios, sino que ha de manifestar el rostro alegre de quien ha descubierto a Cristo, esperado y reconocido en el extranjero (...)".
"Queridos emigrantes: 'Manteneos firmes en la fe, sed hombres, sed fuertes' (1 Co 16,13). La exhortación del Apóstol Pablo es un eco de las palabras del Señor que nos invita a construir nuestra propia existencia sobre la roca sólida que es él mismo. Jesús, Hijo de Dios, nos asegura la salvación. Sólo quien está firmemente enraizado en él puede dar frutos que resistan al desgaste de todas las modas, incluidas las de las sectas religiosas. La gratitud hacia el don de Dios, manifestada mediante la respuesta de una vida cristiana coherente, atrae sobre vosotros otros dones de comunión con él y de perseverancia en vuestro fiel compromiso cristiano. 'El que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él' (Jn 14,21) y 'a todo el que tiene se le dará y le sobrará' (Mt 25,29). Cuanto más os adentréis en el camino de la vida cristiana, tanto más os pondréis al abrigo de las acechanzas que atentan contra vuestra fe".
Discurso de S.S. Juan Pablo
II, a los obispos argentinos en su visita ad limina
Vaticano, 18 de enero de 1991 - Aica Doc 23O, Aica Nº 1779 (1991), pp. 2/6.
"... Con paciencia, con pedagogía paternal, mediante un itinerario catequístico permanente, a través de misiones populares y otros medios de apostolado, ayudad a esos fieles a madurar en su conciencia de pertenecer a la Iglesia y a descubrirla como su familia, su casa, el lugar privilegiado de su encuentro con Dios.
"Son precisamente esas multitudes que conservan la fe de su bautismo, pero probablemente debilitada por el desconocimiento de las verdades religiosas y por una cierta 'marginalidad' eclesial, las más vulnerables ante el combate del secularismo y del proselitismo de las sectas (...). La presencia de las sectas, que actúan especialmente sobre estos bautizados insuficientemente evangelizados o alejados de la práctica sacramental, pero que conservan inquietudes religiosas, ha de constituir para nosotros un desafío pastoral al que será necesario responder con un renovado dinamismo misionero".
Mensaje de S.S. Juan Pablo
II, en su segundo viaje apostólico a Brasil
Brasil, octubre de 1991 - Citado por URREA, JUAN C., "Los NMR en América
Latina", Ed. Paulinas, Chile 1992, p. 62.
"Sé bien que la promoción de estas sectas y grupos cuenta con fuertes recursos económicos y que su predicación seduce al pueblo con falsos espejismos, engaña con simplificaciones torcidas y siembra confusión, sobre todo en los más sencillos que han recibido escasa instrucción religiosa.
"Es importante pues, que vuestra pastoral, sepa ocupar los espacios en los que actúan esas sectas, despertando en el pueblo la alegría y el santo orgullo de pertenecer a la única Iglesia de Cristo, que subsiste en nuestra santa Iglesia Católica".
Discurso de S.S. Juan Pablo II, al tercer grupo de obispos de los EE.UU. en su visita ad limina. Vaticano, 18 de mayo de 1993 - Reproducido en 'Palabra', 343/4, Madrid, agosto 1993, p. 129.
"Mientras sigue avanzando la secularización de muchos aspectos de la vida, hay una nueva demanda de espiritualidad, como lo muestra la aparición de muchos movimientos religiosos y terapéuticos, que pretenden dar una respuesta a la crisis de los valores de la sociedad occidental. Esta inquietud del homo religiosus produce algunos resultados positivos y constructivos, como la búsqueda de un nuevo significado de la vida, una nueva sensibilidad ecológica y el deseo de ir más allá de una religiosidad fría y racionalista. Por otra parte, este despertar religioso trae consigo algunos elementos muy ambiguos, incompatibles con la fe cristiana.
"Muchos de vosotros habéis escrito cartas pastorales sobre los problemas que presentan las sectas y movimientos pseudorreligiosos, incluido el llamado New Age. Las ideas de la New Age a veces se abren camino en la predicación, la catequesis, los congresos y los retiros, y así llegan a influir incluso en los católicos practicantes, que tal vez no son conscientes de la incompatibilidad de esas ideas con la fe de la Iglesia.
"En su perspectiva sincretista e inmanente, estos movimientos pararreligiosos prestan poca atención a la Revelación, más bien, intentan llegar a Dios a través del conocimiento y la experiencia, basados en elementos que toman prestados de la espiritualidad oriental y de técnicas psicológicas. Tienden a relativizar la doctrina religiosa a favor de una vaga visión del mundo, que se expresa mediante un sistema de mitos y símbolos revestidos de un lenguaje religioso. Además proponen a menudo una concepción panteísta de Dios, incompatible con la Sagrada Escritura y la tradición cristiana. Reemplazando la responsabilidad personal de nuestras acciones frente a Dios con un sentido del deber frente al cosmos, tergiversando así el verdadero concepto de pecado y la necesidad de la redención por medio de Cristo".
Discurso de S.S. Juan Pablo II, al primer grupo de obispos argentinos en su visita ad limina. Vaticano, 7 de febrero de 1995 - Aica Doc 328, Aica Nº 199O (1995), pp. 67/71.
"(...) La ignorancia religiosa y la deficiente asimilación vital de la fe, que se derivan de una catequesis insuficiente o imperfecta, dejarían a los bautizados inermes frente a los peligros reales del secularismo o del proselitismo de las sectas fundamentalistas, con el consiguiente riesgo de que estos reemplacen las valiosas y sugestivas expresiones cristianas de la piedad popular (...).
"Otro fenómeno de nuestra cultura contemporánea es que, mientras continúa avanzando la secularización de muchos aspectos de la vida, se percibe también una nueva demanda de espiritualidad, expresión de la condición religiosa del hombre y signo de su búsqueda de respuestas a la crisis de valores de la sociedad occidental (...).
"Hay que tener presente, sin embrago, que no faltan desviaciones que han dado origen a sectas y movimientos gnósticos o pseudorreligiosos, configurando una moda cultural de vastos alcances que, a veces, encuentra eco en amplios sectores de la sociedad y llega incluso a tener influencia en ambientes católicos.
"Por eso, algunos de ellos, en una perspectiva sincretista, amalgaman elementos bíblicos y cristianos con otros extraídos de filosofías y religiones orientales, de la magia y de técnicas psicológicas.
"Esta expansión de las sectas y de nuevos grupos religiosos que atraen a muchos fieles y siembra confusión e incertidumbre entre los católicos es motivo de inquietud pastoral".
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EN QUÉ CONSISTE LA DICTADURA DEL RELATIVISMO
Habla Andrés Ollero, catedrático de filosofía, quien acaba de publicar un libro
sobre el argumento
MADRID, jueves 30 junio 2005 (
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LAS SECTAS, "DESAFÍO CULTURAL" PARA LA IGLESIA EN AMÉRICA LATINA,
SEGÚN EL CARDENAL PAUL POUPARD
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LA IDENTIDAD DEL SACERDOTE NO PUEDE CONFUNDIRSE CON LA POLÍTICA, asegura Benedicto XVI
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 26 junio 2005 (
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LOS ANGELES DE LA GUARDA LLEGAN A TIEMPO.
Entrevista con Stéfano Redaelli.
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EL DESAFÍO CRISTIANO POR LA LIBERTAD ANTE EL RIESGO AUTORITARIO EN LA VENEZUELA DE HOY
Habla el profesor de teología venezolano Rafael Luciani
CARACAS, viernes, 1 julio 2005 (
ZENIT.org).- Rafael Luciani, director del Pregrado en Teología de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas explica en esta entrevista a Zenit cuál es la respuesta de la Iglesia Católica en Venezuela ante la crisis que acecha al país.