TEMAS DE INTERES                      

 

EXHORTACIÓN_PASTORAL_LXXXVIII_ASAMBLEA_ORDINARIA_PLENARIA

EL DESAFÍO DE LA PAZ, VENCER EL MAL CON LAS ARMAS DEL AMOR, Homilía de Juan Pablo II en la Jornada mundial de la Paz 2005

DIÁLOGO Y PERDÓN PARA LA PAZ, Exhortación de los obispos venezolanos en su 83ª Asamblea Ordinaria

LA VERDADERA EDUCACIÓN SEXUAL COMO EDUCACIÓN DE LOS SENTIMIENTOS

HAY SECTAS DENTRO DE LA IGLESIA CATÓLICA

POSIBLES RAZONES DE ORIGEN DE LAS SECTAS Y LOS NUEVOS MOVIMIENTOS RELIGIOSOS

COMO RESPONDE EL PAPA AL DESAFÍO DE LAS SECTAS

LAS SECTAS, DESAFÍO CULTURAL PARA LA IGLESIA EN AMÉRICA LATINA SEGÚN EL CARDENAL PAUL POUPARD

LA IDENTIDAD DEL SACERDOTE NO PUEDE CONFUNDIRSE CON LA POLÍTICA, asegura Benedicto XVI

LOS ÁNGELES DE LA GUARDA LLEGAN A TIEMPO. Entrevista con Stéfano Redaelli

EL DESAFÍO CRISTIANO POR LA LIBERTAD ANTE EL RIESGO AUTORITARIO EN LA VENEZUELA DE HOY. Habla el Prof. de Teología venezolano Rafael Luciani

INFORME 2005 SOBRE LA LIBERTAD RELIGIOSA EN EL MUNDO.  China, Cuba y Nigeria ejemplos de persecución...

COMPENDIO DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA. Benedicto XVI

¿QUE DICE LA IGLESIA ANTE LA INVESTIGACIÓN BIOMÉDICA?

EL GENOMA HUMANO

OBISPOS

IGLESIA

CIENCIA _E _IGLESIA

IGLESIA  LATINA

FUNDAMENTO BÍBLICO  E  HISTÓRICO DE LA IGLESIA CATÓLICA

QUE HAY DE VERDAD EN EL MALEFICIO

EL DIABLO Y LOS DEMONIOS

EL INFIERNO COMO RECHAZO DEFINITIVO DE DIOS

EL PURGATORIO: PURIFICACIÓN NECESARIA PARA EL ENCUENTRO CON DIOS

EL CIELO COMO PLENITUD DE INTIMIDAD CON DIOS

LOS ÁNGELES: MENSAJEROS DE DIOS

¿POR QUE NO TODAS LAS RELIGIONES SON IGUALES?

DIVERSOS TIPOS DE LA CLASIFICACIÓN DE LAS SECTAS

SECTAS Y NUEVOS MOVIMIENTOS RELIGIOSOS

SECTAS DE LA "A"  A  LA   "Z"

TESTIGOS DE JEHOVÁ

DEFIENDE TU FE FRENTE A LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

DIEZ VERDADES CONTRA LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

LA REENCARNACIÓN: VERDAD O MITO

LA_NUEVA_ERA:_RELIGIÓN_NEO-PAGANA_DEL_SIGLO_XXI_

TODO LO QUE SE NECESITA SABER SOBRE LA NUEVA ERA

LOS CATÓLICOS Y LA NUEVA ERA

LOS JÓVENES Y LA NEW AGE

GLOSARIO DE TÉRMINOS DE LA NUEVA ERA

MASONERÍA

Humanum Genus de LEON XIII, 20 DE ABRIL DE 1884 (sobre la masonería)

QUE ES HALLOWEEN

¿EXISTE CONFLICTO ENTRE CIENCIA Y FE?

¿CUALES SON LOS ERRORES DE LA TEOLOGÍA MARXISTA DE LA LIBERACIÓN?

NO HAY PATRIA SIN VIRTUD

DEUS CARITAS EST (Dios es Amor)  Primera Encíclica del Papa Benedicto XVI

 

 

 

 

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EL DESAFÍO DE LA PAZ, "VENCER EL MAL CON LAS ARMAS DEL AMOR"

Homilía de Juan Pablo II en la Jornada mundial de la Paz 2005.

 

 

CIUDAD DEL VATICANO, sábado, 1 enero 2005 (ZENIT.org).- Publicamos la homilía que Juan Pablo II pronunció este sábado durante la misa que presidió en la solemnidad de María, Madre de Dios, XXXVIII Jornada Mundial de la Paz, que este año tiene por tema: «No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien».


 

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1. «Salve, Madre santa, tú has dado a luz el Rey que gobierna el cielo y la tierra por los siglos de los siglos» (Antífona de entrada).

En el primer día del año, la Iglesia se recoge en oración ante la imagen de la Madre de Dios y honra con alegría a quien dio al mundo el fruto de su seno, Jesús, el «príncipe de la paz» (Isaías 9, 5).

2. Es ya una tradición consolidada celebrar en este mismo día la Jornada Mundial de la Paz. Con este motivo, con alegría presento mis fervientes deseos a los ilustres embajadores del Cuerpo Diplomático ante la Santa Sede. Dirijo un especial saludo a los embajadores de los países particularmente golpeados en estos días por el enorme cataclismo que se ha abatido sobre ellos.

Mi pensamiento se dirige también con gratitud a los miembros de la Secretaría de Estado, guiados por el cardenal Angelo Sodano, así como a los miembros del Consejo para la Justicia y la Paz, y en particular a su presidente, el cardenal Renato Martino.

3. La Jornada Mundial de la Paz constituye una invitación a los cristianos y a todos los hombres de buena voluntad a renovar su decidido compromiso a construir la paz. Esto presupone la acogida de una exigencia moral fundamental, bien expresada en las palabras de san Pablo: «No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien» (Romanos 12, 21).

Ante las múltiples manifestaciones del mal, que por desgracia laceran a la familia humana, la exigencia prioritaria es promover la paz, utilizando medios coherentes, dando importancia al diálogo, a las obras de justicia, y educando en el perdón (Cf.
Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2005, 1).

4. Vencer al mal con las armas del amor se convierte la manera en que cada quien puede contribuir a la paz de todos. Por esta senda están llamados a caminar los cristianos y los creyentes de las diferentes religiones, junto con quienes se reconocen en la ley moral universal.

Queridos hermanos y hermanas, ¡promover la paz sobre la tierra es nuestra misión común!

Que la Virgen María nos ayude a realizar las palabras del Señor «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios» (Mateo 5, 9).

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]

 

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DIÁLOGO Y PERDÓN PARA LA PAZ, Exhortación de los obispos venezolanos

en su 83ª Asamblea Ordinaria

 

CARACAS, jueves, 13 enero 2005 (ZENIT.org).- Publicamos la exhortación difundida el miércoles por los prelados de Venezuela al término de los trabajos de su 83ª Asamblea Ordinaria –Montalbán (Caracas), 7 a 12 de enero--.

 

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EXHORTACIÓN
DIALOGO Y PERDÓN PARA LA PAZ



1.- Al comienzo de un nuevo año, los Arzobispos y Obispos de Venezuela, con clara conciencia de ser Pastores del Pueblo de Dios, saludamos con afecto a todos los fieles católicos y a todos los hombres y mujeres que conviven y esperan en este hermoso país.

2.- En el año 2005 viviremos importantes acontecimientos dentro de la vida eclesial. El Santo Padre Juan Pablo II lo ha declarado Año de la Eucaristía, para que los católicos participando activa y fructuosamente en este sacramento, fortalezcamos nuestra identidad cristiana y asumamos el compromiso de la transformación de nuestra sociedad. Y nosotros, los Obispos de Venezuela, lo hemos declarado Año de las Vocaciones Sacerdotales y Religiosas con el objeto de avivar en el pueblo cristiano la conciencia de la necesidad de tener pastores que hagan presente a Jesucristo en la comunidad por la Palabra y la celebración de los Sacramentos. Concluiremos la fase celebrativa del Concilio Plenario, luz que guiará la acción pastoral de nuestra Iglesia en las próximas décadas. Celebraremos los Ciento Cincuenta años de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. Se cumplen en el venidero diciembre cuarenta años de la Clausura del Concilio Ecuménico Vaticano II, el acontecimiento religioso cristiano más importante del Siglo XX.

3.- Los Obispos, individual y colectivamente, somos pastores cuya misión fundamental es de carácter religioso, espiritual y pastoral. Nuestra tarea esencial, irrenunciable y que no puede verse opacada, es la de encaminar y acompañar a hombres y mujeres en su itinerario hacia Dios. “El gozo y la esperanza, la tristeza y la angustia de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de todos los afligidos, son también gozo y esperanza, tristeza y angustia de los discípulos de Cristo y no hay nada verdaderamente humano que no tenga resonancia en su corazón” (1). Como pastores y maestros somos políticamente independientes, pero no indiferentes, con la obligación ética de hacernos un juicio a la luz de Evangelio y del rico magisterio de la Iglesia en materia social y pronunciarnos sobre los aspectos más trascendentes, controvertidos e influyentes en el presente y el futuro de la patria. Nuestros pronunciamientos, en ningún momento, los hacemos buscando una cuota de poder o queriendo favorecer una determinada parcialidad u opción política. Nuestro horizonte es, y será siempre, el bien común, concreción del mandamiento supremo del Amor. Así cumplimos nuestra misión específica de representar a Jesucristo, Señor de la historia y Buen Pastor, que no abandona a su rebaño, sino que lo custodia y lo protege siempre (2).

PANORAMA INQUIETANTE

4.- Los venezolanos no hemos logrado alcanzar, en los últimos años, grandes consensos, elemento que define el sistema democrático y conduce a la convivencia en paz y a la solución de los acuciantes problemas del país. Por el contrario, han ido en aumento la confrontación, la polarización y el revanchismo, y no se aprecian pasos que indiquen la superación de estas actitudes y de la exclusión que ellas producen en nuestra sociedad. Tanto las personas afectas al actual Gobierno como aquellas que lo adversan, no han trabajado suficientemente en la búsqueda de la reconciliación y la paz; y si bien en democracia el tono debe darlo quien ejerce la autoridad, la responsabilidad de la convivencia es de todos los ciudadanos.

5.- El gobierno ha realizado un significativo esfuerzo por dar respuestas directas e inmediatas a la problemática socio-económica de los sectores más empobrecidos a través de diferentes programas llamados “Misiones”. Hay quienes han aplaudido sus bondades por la atención dedicada a sectores normalmente no tenidos en cuenta y por la oportunidad de superación ofrecida a muchas personas, lo que eleva su autoestima, amplía sus expectativas y genera esperanza. Pero también hay otros que han presentado críticas a dichos programas por el sesgo clientelar que los ha caracterizado; por su desarrollo al margen de programas similares establecidos por los distintos Ministerios; por apreciaciones que ponen en tela de juicio su validez técnica o prevén dificultades de continuidad, lo que puede engendrar frustraciones. La voluntad de reforzar las bondades y disminuir sus limitaciones acercaría las posiciones contrapuestas y abriría mayores posibilidades de éxito en bien de los más necesitados.

6.- Los Obispos sentimos gran preocupación por la aprobación de leyes con carácter decididamente punitivo que además entran en contradicción con el espíritu de los principios y derechos consagrados en la Constitución y en los tratados internacionales suscritos por el Estado Venezolano y que amenazan la libertad ciudadana, con la aplicación arbitraria de esas leyes. Una sociedad en la que se restrinja, aunque sea legalmente, la libertad de opinión y el disenso, y en la que se imponga, sin más, la decisión tajante de la mayoría, sin dejar espacio al intercambio y conjunción de propuestas, cierra prácticamente el camino a la verdad, que no es monopolio de ningún sector en particular. En este sentido se señala a la reforma parcial del Código Penal como un retroceso en materia de derechos humanos y como instrumento de intimidación a la disidencia política y cívica.

7.- Otro preocupante elemento en el panorama nacional es el que se deriva del protagonismo casi exclusivo del Poder Ejecutivo en la gestión del Estado. Se percibe una excesiva concentración de poder, bajo el dominio de un Gobierno en el que pareciera diluirse la autonomía de los Poderes Públicos, lo que ha creado una progresiva distorsión y hasta pérdida de la institucionalidad. Son, de hecho, frecuentes las situaciones que reflejan la injerencia de un poder sobre otro. La conformación de estos poderes ha sido muchas veces resultado de la imposición exclusiva de una sola tendencia política, sin dar cabida a las minorías. Esto es altamente perjudicial para una democracia que, por naturaleza exige junto a poderes públicos autónomos y libres de presiones en sus ejecutorias, una oposición responsable y crítica. De lo contrario, se correría el peligro del abuso del poder y se abrirían las puertas a una dictadura bajo la apariencia de legalidad.

RECOMENDACIONES Y PROPUESTAS

8.- Nuestra historia, pasada y reciente, se ha visto plagada de actuaciones y actitudes que desembocaron en situaciones insostenibles, obstaculizaron la convivencia ciudadana y oscurecieron el horizonte de la vida democrática y de bienestar social. No saldremos de estos problemas si conservamos las mismas actitudes e igual mentalidad. Se impone un cambio real que vaya más allá de las condiciones favorables o desfavorables y que llegue a lo esencial de las personas, su dignidad, y a lo esencial de la sociedad, el bien común. La Palabra de Dios nos trae el mensaje del “hombre nuevo”, “creado en justicia y santidad” (Ef. 4,24), que se hace capaz de transformar el mundo y construir una cultura de la vida y de la solidaridad. No será con base en venganzas, exclusiones y abusos, como construiremos, todos juntos, una Venezuela humana, justa, solidaria y fraterna.

9.- Los señalamientos que hemos hecho nacen del deseo profundo y del deber apremiante de reiterar el llamado a la reconciliación entre todos los venezolanos, lo cual implica, positivamente, dar importancia a diferentes aspectos de la vida moral del país. Ante todo, aceptar el pluralismo; no se logrará una auténtica reconciliación, si se pretende exigir a los demás traicionar las propias convicciones o renunciar a legítimas aspiraciones. Además, es esencial dialogar para encontrar la verdad, porque el diálogo no consiste en imponer al otro una verdad preestablecida como tampoco, simplemente, en tolerar las ideas del otro. Dialogar es buscar la verdad entre las diversas partes con la contribución todos.

10.- En concreto, en Venezuela es urgente establecer un diálogo auténtico y responsable entre el Gobierno y quienes no comparten su proyecto político-social. El país no debe continuar con el prolongado estado de polarización en el que los adversarios se han convertido en enemigos. El diálogo consiste en ver en el otro un prójimo. Esto se aplica totalmente al diálogo político. Las diferentes fuerzas y partidos deben compartir su responsabilidad con la verdad y la justicia, teniendo siempre en cuenta las exigencias del bien común. Por el contrario, la voluntad de no ceder, para no aparecer débil, así como la falta de escucha mutua y la pretensión de ser solamente uno mismo la medida de la justicia, bloquean el diálogo, las soluciones y el desarrollo estable y pacífico.

11.- El Estado debe, dar prioridad a la legislación social y educativa, sin privilegiar una normativa represiva o punitiva. Esta última, si bien es legítima, debe ser considerada como último recurso, reservada a la más graves infracciones del orden social, preservando siempre los valores de una sociedad democrática, entre los cuales, la protección integral de la vida, de la dignidad y de los otros derechos inalienables de la persona humana, ocupan el primer lugar.

12.- Invitamos a multiplicar los gestos de reconciliación: adecentar el lenguaje y las expresiones con que calificamos a los adversarios; valorar, por encima de lo que nos separa, lo que tenemos en común, como venezolanos; no perseguir o condenar actuaciones que de por sí, aunque hayan sido expresiones de confrontación, son legítimas; perdonarnos todos, unos a otros, por nuestras faltas y errores (Cf. Rom. 12,17-20); y ajustar siempre, cada vez más nuestras conductas a las normas morales, las cuales han de inspirar la Constitución y las leyes.

13.- En el contexto de esta búsqueda de reconciliación, los Obispos solicitamos al Señor Presidente de la República la concesión de medidas de gracia o indultos a los civiles y militares condenados o imputados por razones políticas, en el espíritu con que en época reciente se ha procedido en nuestra historia.

14.- En esta búsqueda de reconciliación y perdón nos inspira el testimonio de nuestro hermano Monseñor Oscar Arnulfo Romero, Arzobispo de San Salvador, y su defensa de los Derechos Humanos. El próximo 24 de marzo se cumplirán los veinticinco años de su muerte por defender la vida humana y sus derechos. Fue asesinado en el momento en que ofrecía el santo sacrificio de la misa. Esta conmemoración nos encontrará reunidos en la Eucaristía del Jueves Santo. En comunión con la Iglesia que peregrina en El Salvador, pediremos a Cristo, Sumo Sacerdote, que la sangre de Monseñor Romero sea germen de vida para América Latina y de unidad en la Iglesia, y que su ejemplo sea pronto presentado, por la Iglesia, a los fieles, como máximo testimonio de fe que exige el servicio a los derechos humanos, a la justicia y a la causa de la reconciliación y la paz.

15.- El presente y el futuro del país nos llaman a superar las actitudes que nos dividen y a dar testimonio de que nos unen una misma historia, un mismo destino y una misma esperanza. Es necesario vencer el mal a fuerza de bien (Rom. 12,21 ). Que la Virgen María, a quien desde los albores de nuestra nacionalidad invocamos bajo el título de la Inmaculada Concepción, nos ayude, con su intercesión ante su Hijo, a edificar, entre todos, respetando las diferencias, una nación de hermanos.

Con nuestra bendición

Caracas, 12 de enero de 2005

Firman los Arzobispos y Obispos de Venezuela

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(1) Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución “Gaudium et spes”, 1965, nº 1.
(2) Cf. Exhortación Apostólica Postsinodal Pastores Gregis, 16-10-2003, nº 6.

 

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LA VERDADERA EDUCACIÓN SEXUAL COMO EDUCACIÓN DE LOS SENTIMIENTOS

 

Por ENRIQUE ROJAS.
Catedrático de Psiquiatría Diario ABC 2003-07-10.
Educar es comunicar conocimientos y promover actitudes. Lo primero significa que en toda educación hay una cierta cantidad de enseñanza que se acumula, que se va sumando poco a poco y hace que se vaya conociendo paulatinamente ese algo concreto. Después viene una tarea importantísima: ¿cómo actuar frente a todo ese caudal de conocimientos adquiridos? Son dos etapas sucesivas, pero complementarias.    
Educar es convertir a alguien en persona más libre e independiente, con más criterio. Ser individuo capaz de pilotar la propia vida con arreglo a unas normas humanísticas. Por eso toda educación positiva humaniza y libera al hombre, llenándolo de amor.
Hay que distinguir por tanto dos facetas en este terreno; por un lado la información y por otro, la formación. Mientras el primero consiste tan solo en la suma de una serie de datos, observaciones y manifestaciones específicas, el segundo va más allá. Trata de ofrecer unas pautas de conducta de acuerdo con una cierta orientación humana, se preocupa de que a todo ese saber se le saque el mejor partido, favoreciendo la construcción de un hombre más maduro, más hecho, con más solidez... más humano y más dueño de sí mismo.
Muchos libros sobre educación sexual no son tales, ya que sólo cubren la parcela informativa, pretendiendo ser asépticos en la vertiente formativa. Algo parecido puede suceder cuando ésta se imparte de modo colectivo y termina siendo una especie de clase de anatomía y fisiología a la vez, en donde se relata como se realizan las relaciones sexuales, las distintas técnicas y estilos que existen, pero no hay un fondo moral o ético adecuado. Porque no hay educación sexual neutra. Es imposible. Es una pieza de museo pedagógica, imposible en su esencia. Habrá unas educaciones más cargadas de orientaciones y otras más ligeras.
Unas en la línea de la liberación sexual o apuntando hacia el marxismo, hacia las corrientes del psicoanálisis de Freud o siguiendo las directrices de Jung o de Adler o del conductismo o inspiradas en el humanismo cristiano... pero vacías de criterio no es posible que se den, ya que a eso se le llamaría clase de anatomía o de fisiología o de ginecología, pero en ningún caso educación sexual. Ahí está el matiz diferencial.
Educar es instruir, formar, guiar, sacar lo mejor que hay dentro de una persona; irla puliendo y limando para hacerla más dueña de sí misma. Es provechoso repasar las etimologías. Esta palabra procede de dos derivaciones latinas: e-ducare, que significa ir conduciendo de un sitio a otro; y e-ducere, que quiere decir extraer, sacar hacia fuera lo que hay dentro. Una y otra apuntan en la misma dirección. Educar es aquella operación que se lleva a cabo con alguien y que tiende a la realización más completa de la persona. Esto se produce mediante un progreso gradual y ascendente. Toda educación del tipo que sea necesita tiempo. O dicho de otro modo; es necesario que vaya asimilando paulatinamente todo lo que de palabra y obra ha ido llegando hasta él. Acumulación de contenidos intelectuales, afectivos y técnicos que se aprietan en una síntesis que debe ser realizada por el educador.
Resumiendo: educar es promover el desarrollo de una persona para que alcance un cierto nivel de conocimientos teóricos, que le lleven poco a poco a una actitud práctica que le conduzca a su mayor bien posible. Vemos que consta ésta de una dimensión teórica y de otra práctica . Toda educación es como una labor de orfebrería: labrar a golpe de martillo y de cincel, para sacar del material con que se cuenta lo mejor.
La educación debe estar presente a todo lo largo de la vida; pero la educación integral tiene su punto de partida en la infancia y en la adolescencia.
¿Cuáles son los principales elementos de la educación?: podemos resumirlos así: el primer lugar el tema específico de que se trate (hay educación física, psicológica, artística, para el tenis, el golf, el inglés, las artes marciales y un larguísimo etcétera); después está la figura del educador que tendrá una enorme trascendencia, la motivación que se ponga en juego, el amor con que se enseñe esa materia y la disciplina que será necesaria para que ésta se vaya consolidando y no sea flor de un día. Enseguida entraremos en cada uno de ellos.

La educación sexual consiste en la consecución de un conocimiento adecuado de lo que es la sexualidad, que va desde su desarrollo hasta la culminación del encuentro físico entre un hombre y una mujer, que apunta hacia la madurez psicológica y la plenitud de la persona, en el marco de lo que debe ser la dignidad humana. Ese conocimiento no descuida ningún aspecto del hombre: va de la anatomía al plano físico, de los aspectos psicológicos a los sociales y culturales, pasando por el terreno espiritual y el entorno en donde ésta se desarrolla o las etapas evolutivas que ésta va a tener. Educación plena, completa, integral. Allí quedan convocados todos sus ingredientes. La gran tarea del educador es proponer unos fines concretos, haciéndolos sugerentes y atractivos, aunque en un principio sean costosos y se presenten como una cuesta empinada. Todo lo grande del hombre, es hijo del esfuerzo y la renuncia.
El éxito de la educación consiste en proporcionar un conocimiento equilibrado de uno mismo y de la realidad, promoviendo una adecuada jerarquía de valores. La educación sexual fracasa cuando sólo es información técnica y cuando hay un claro desajuste o una falta de armonía en lo que se enseña. No hay verdadero progreso humano si éste no se realiza con un fondo moral.

Por tanto, una buena educación de la sexualidad se dirige a conocer y disponer adecuadamente de la propia vida sexual, siendo capaz de pilotarla hacia el mejor desarrollo personal. Su meta es la integración de estas tendencias en una personalidad cada vez más madura, de modo que todos los impulsos sexuales se encaucen de forma ordenada y enriquecedora.
Por delante de los problemas y en tono positivo y humano
A los niños hay que iniciarlos a medida que avanza su edad. Son explicaciones sencillas y conformes a su psicología, pero sin falsear la verdad. Sabiendo servirla como algo normal, natural, positivo.     
En la adolescencia sugerimos a los padres la postura de adelantarse y así, ir trazando unos criterios que le ayuden a comprender lo que en esos momentos experimentan dentro de sí. Cada caso necesitará una estrategia distinta. Siempre las formas elegantes y prudentes le darán al tema más calidad. En esta edad hay que huir de dos posturas negativas bastante habituales: 1) El rechazo radical y represivo, que nos hace volver a la época victoriana, jansenista, montanista o a un puritanismo de mal pronóstico; en todas esas concepciones late un no querer abordar la cuestión, un dejarla pasar de largo por diversos motivos; 2) La antropología, materialista (biologismo) reduce la visión del hombre a lo puramente material, no admitiendo las otras dimensiones (psicológica, espiritual y cultural); un ejemplo sería el pansexualismo.
Educar en y para la libertad siempre es un riesgo. Pero es una tarea noble, que contribuye a introducirle a uno en la realidad y que pretende en último término, desarrollar todas las estructuras de un individuo buscando su realización integral. Dominar y ser señor de la propia sexualidad, gobernándola con amor, para entregarla a otra persona, a través de una donación comprometida. Cuando no ocurre así, los impulsos sexuales van ganando terreno según su capricho, llegando a tiranizar la conducta, marcándole una línea obsesiva y machacona, que no libera al hombre, sino que lo rebaja. De ahí que amor y sexualidad formen conjunto recíproco: no se puede dar el uno sin el otro en la relación hombre-mujer.

 

 

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¿HAY  SECTAS DENTRO DE LA IGLESIA CATOLICA?
 

Reflexiones Sobre el concepto de Secta y respuesta a algunas acusaciones dirigidas a grupos católicos
 

Por el Cardenal Christoph Schönborn. O.P., Arzobispo de Viena

 

CLARIFICACIÓN DE CONCEPTOS
Desde hace algún tiempo, en los medios de comunicación social se habla de "sectas intra-eclesiales" o de "sectas intra-católicas". Se quiere así criticar una serie de movimientos y comunidades que han surgido en los últimos decenios. Antes, a muchos de estos nuevos grupos se les solía tachar de "conservadores" o "fundamentalistas"; ahora se los trata de aislar como "sectas intra-eclesiales" . Nos quieren alertar contra ellos como contra las sectas clásicas o las así llamadas "religiones de los jóvenes", que constituyen un peligro para la salud psíquica de las personas y las tratan de modo inhumano. Muchos fieles saben que siempre ha habido, y hay también hoy, sectas que se separan del cristianismo. Pero a muchos cristianos les resulta sorprendente que existan sectas también dentro de la Iglesia, aunque esos grupos hayan obtenido el reconocimiento y la aprobación de la Iglesia.

EL CONCEPTO DE SECTA
El concepto de secta surge en el ámbito religioso-eclesial, pero recientemente se ha ampliado también a una dimensión político-social. Por eso, está perdiendo su precisión científica y su carácter inequívoco. En el lenguaje común se usa cada vez más como un eslogan para señalar a ciertos grupos que se considera peligrosos, porque transgreden valores fundamentales de la sociedad democrática liberal. Por lo general hoy se suelen considerar como signos distintivos de una secta: la formación de grupos selectos que se apartan del ambiente social y con frecuencia se oponen a él; y la creación de formas alternativas de vida que a menudo llevan a extremos lejanos a la realidad y a exageraciones malsanas. Como características internas de una secta, además del intento de conservar una meta o un ídolo espiritual opuesto a lo convencional, se suelen citar: el rechazo de valores fundamentales hoy, como la libertad personal y la tolerancia, así como una búsqueda, a veces militante, de las actitudes opuestas, un estilo de vida totalitario; la supresión de la conciencia de los miembros; la exclusión de los que están fuera del grupo; y cierta tendencia a controlar la sociedad o algunos de sus sectores. A un grupo, en el que se manifiestan algunas de estas características, se le suele llamar secta.

En el lenguaje religioso, que es el más adecuado (y, por ello, el más preciso) para tratar el problema, una secta es un grupo que se ha separado de las grandes Iglesias, de las Iglesias populares. A menudo las sectas conservan algunos valores, ideas religiosas o formas de vida de las comunidades eclesiales fundamentales, pero los absolutizan, aíslan y realizan en una vida comunitaria rígidamente separada de la unidad originaria y orientada a la conservación y la protección de sí misma. He aquí algunos signos distintivos, vinculados con estos datos fundamentales: ideas religiosas desequilibradas (por ejemplo, la inminencia del fin del mundo); el rechazo de toda comunicación espiritual con personas que piensen de otra manera; un entusiasmo exagerado al presentar y realizar la propia visión; un fuerte proselitismo y un convencimiento exagerado de su misión con respecto a un mundo al que se desprecia; un absolutismo de la salvación que limita la posibilidad de alcanzarla a un número determinado de personas que pertenecen a dicho grupo.

En la teología católica una secta se caracteriza sobre todo por el abandono de la verdad bíblico-apostólica común y de los contenidos centrales de la fe. Por eso, a juicio de la Iglesia, la secta siempre está vinculada con la herejía y el cisma.

No se necesita haber estudiado teología para reconocer la contradicción fundamental que implica el eslogan: "sectas intra-eclesiales". La presunta existencia de sectas dentro de la Iglesia conlleva indirectamente también un reproche al Papa y a los obispos, que tiene la responsabilidad de examinar las asociaciones eclesiales para ver si su doctrina y sus actividades van de acuerdo con la fe de la Iglesia. Por eso, el hecho de que la autoridad de la Iglesia no reconozca a una asociación forma parte esencial de la determinación teológico-eclesial de la misma como secta. Las sectas se encuentran fuera de la Iglesia (y también fuera de los compromisos ecuménicos). Las sectas se hallan aisladas y, por su auto-comprensión, no quieren verse sometidas a examen por parte de la autoridad eclesiástica. Por el contrario, las comunidades eclesiales reconocidas se mantienen en contacto continuo con los responsables en la Iglesia. Sus estatutos y su estilo de vida son examinados. Por ello, no es justo que ciertas instituciones, personas o medios de comunicación tachen de sectas a comunidades reconocidas por la Iglesia, o incluso que llamen "prácticas sectarias" al estilo de vida que sigue los tres consejos evangélicos.

Según la legislación de la Iglesia, los fieles tienen derecho a fundar asociaciones. Corresponde a los obispos y a la Santa Sede el deber de examinar las nuevas comunidades y los nuevos movimientos -con lenguaje paulino, se habla también de nuevos carismas- y, si es el caso, reconocer su autenticidad. La autoridad eclesiástica debe promover y sostener lo que el Espíritu suscita en la Iglesia. También debe intervenir y corregir, si se producen errores o desviaciones en la doctrina o en la praxis. Aquí radica la gran diferencia con una secta, la cual no tiene y no reconoce una autoridad exterior, mientras que los grupos eclesiales se someten consciente y libremente a la autoridad de la Iglesia, siempre dispuestos a aceptar las correcciones que pueda hacerles. Y esta verdad se puede confirmar con numerosos ejemplos concretos.

Libero Gerosa resume los criterios esenciales de los carismas auténticos de la siguiente manera: "Los carismas son gracias especiales que el Espíritu distribuye libremente entre los fieles de todo tipo y con los que los capacita y dispone para asumir varias obras y funciones, útiles para la renovación de la Iglesia y para el desarrollo de su construcción. Algunos de estos carismas son extraordinarios, otros, por el contrario, sencillos y mucho más difundidos, pero el juicio sobre su autenticidad corresponde, sin ninguna excepción, a los que presiden en la Iglesia, a los que compete no extinguir los carismas auténticos" . En todo caso, nadie debería dejarse turbar por el hecho de que los medios de comunicación presenten como "sectas intraeclesiales" a algunas comunidades aprobadas por la Iglesia. Si hubiera dudas o preguntas, siempre existe la posibilidad de informarse con mayor detalle en los organismos competentes de la Iglesia.

EL CONCEPTO DE "FUNDAMENTALISMO"
La palabra fundamentalismo se refiere originariamente a un movimiento religioso-ideológico que surgió en Estados Unidos antes de la primera guerra mundial. Hacia una interpretación estrictamente literal de la Biblia (sobre todo de los relatos de la creación) y se convirtió en un movimiento colectivo conservador protestante. Los aspectos típicos del fundamentalismo actual, en su país de origen, son: el rechazo de toda visión histórico-critica de los textos bíblicos; la orientación casi mítica hacia un pasado idealizado, el rechazo de to-da valoración positive del desarrollo moderno; un moralismo penetrante y critico sobre todo de los excesos de la sociedad de consumo, a veces también ciertas tendencias políticas de extrema derecha y afirmaciones créticas sobre la democracia. En la filosofía y sociología modernas ese fundamentalismo americano, como expresión de la American civil religion, es valorado críticamente, pero, a pesar de todo, se le considera un fenómeno serio frente a las aporías del liberalismo extremo. Distinto de este significado es el concepto, elaborado sólo en la década de 1980 en Europa, de un fundamentalismo religioso, expresión bastante confusa e imprecisa.
Dicho concepto abarca fenómenos tan diferentes como el extremismo fanático musulmán que, en el caso de una desviación de la religión, es también favorable a la aplicación de la pena de muerte y, por otra parte, el compromiso de cristianos católicos de conservar la fe tradicional de la Iglesia .La sospecha de fundamentalismo afecta, sin distinción tanto a algunas asociaciones eclesiales, que desde el inicio han acatado los principios fundamentales de la Iglesia y son fieles al concilio Vaticano II, como a los seguidores de monseñor Marcel Lefebvre.

En el fondo, el concepto de fundamentalismo se utiliza a menudo como eslogan para atacar a alguien, más que como expresión para describir un fenómeno espiritual claramente determinado. En este contexto, se habla a veces también de dogmatismo, de integrismo, de tradicionalismo, de sospecha con respecto a personas que piensan y viven de forma diversa, o del miedo ante la propia decisión.

Lo que la crítica pretende con relación al fundamentalismo es rechazar una actitud de la fe caracterizada por el miedo y la incertidumbre, que no admite ningún desarrollo del dogma y de la comprensión de la verdad, se atiene firmemente a formas y fórmulas rígidas, y no se atreve a exponerse a la praxis de la vida que cambia. Esta forma de crítica es objetiva. Con todo, algunos críticos tienden a considerar fundamentalistas a todos los grupos o movimientos que, a pesar de los múltiples cambios actuales, se mantienen firmes en profesar la existencia de verdades permanentes y de valores que obligan, y que no se apartan "de la plenitud, de la forma estructurada y de la belleza del mundo de la fe católica" . Esos críticos deberían preguntarse si no corren ellos mismos, a veces, el peligro de caer en un relativismo con respecto a los valores y a la verdad, sosteniendo al mismo tiempo cierta pretensión de absoluto, al querer decidir por sí mismos cuáles son los fundamentos de la realidad actual de la vida y de la fe.

En su nuevo libro "La sal de la tierra", el cardenal Ratzinger responde a la pregunta sobre el significado y el peligro del fundamentalismo moderno de modo muy preciso: "Un elemento común a todas esas corrientes, que nosotros llamamos fundamentalistas, es su afán por encontrar una fe segura y sencilla. Esto, en sí mismo, no es malo, todo lo contrario, porque la fe -como tantas veces se nos repite en el Nuevo Testamento- se dirige a los sencillos, a los pequeños, a los que no son capaces de captar complicadas sutilezas académicas. Si en nuestra vida actual pesa tanto la falta de seguridad, las dudas, y la ausencia de fe en la verdad conocida, desde luego no vivimos de acuerdo con el modelo de vida que la Biblia nos propone. Pero ese deseo de seguridad y sencillez, del que hablábamos, puede ser peligroso y acabar en un puro fanatismo y en estrechez de miras. Cuando las razones de la fe son dudosas, también se falsea la fe. Y entonces se convierte en una idea partidista, que ya nada tiene que ver con el dirigirse confiadamente a un Dios vivo causa de nuestra vida. Entonces se producen formas patológicas de religiosidad, como, por ejemplo, esas búsquedas de apariciones, con mensajes del más allá, y otras cosas por el estilo. Los teólogos, en vez de referirse con superficialidad a los fundamentalismos cada vez más extendidos, deberían detenerse a reflexionar sobre qué parte de culpa puedan tener ellos de que tantas personas huyan hacia otras formas de religiosidad más estricta y a veces, incluso, perjudiciales para el hombre. Si continuamos cuestionándolo todo, sin dar las respuestas positivas de la fe, no podremos evitar una gran huida .

RESPUESTA A ALGUNAS CRÍTICAS
En la primera parte de este articulo he tratado de aclarar brevemente los conceptos de secta y de fundamentalismo; ahora, en esta segunda, responderé a las diversas críticas que se hacen a las nuevas comunidades eclesiales .Como he explicado, no se puede tacharse sectas a los grupos y movimientos reconocidos por la Iglesia, pues la aprobación eclesiástica atestigua su arraigo en la Iglesia. A veces son muchas las críticas que se lanzan contra los nuevos carismas, a pesar de su reconocimiento por parte de la Iglesia. A este respecto, es preciso tener presente que se debe distinguir entre la doctrina y la actividad de estas comunidades, reconocidas por la Iglesia como carismas, y las debilidades de algunas personas. Todos sabemos que el obrar humano es imperfecto. Por ello, hay que subrayar una vez más, que la autoridad de la Iglesia debe intervenir donde se produzcan desviaciones. Algunas críticas que se han hecho son: lavado de cerebro, aislamiento y separación del mundo, alejamiento de la familia, dependencia de personalidades carismáticas, creación de estructuras intra-eclesiales propias, violación de derechos humanos, problema de los ex-miembros. Trataré de responder a esas críticas:

"LAVADO DE CEREBRO"
Este término ni siquiera es aplicable al cambio de la personalidad que a menudo se produce dentro de las sectas, pues con él se quiere aludir a métodos inhumanos, aplicados por regímenes totalitarios, para influenciar y cambiar la personalidad del hombre. Ese término no se puede aplicar de ninguna manera a la formación de los miembros de comunidades eclesiales, puesto que la formación es una transformación, querida libremente, que respeta la dignidad humana; una transformación de toda la persona en Cristo, que deriva de la llamada programática de Jesús a convertirse y a creer (cf. Mc 1, 14 ss). Quien sigue la llamada de Jesús en la gracia y en la libertad, adquiere una visión sobrenatural de la vida en todas sus dimensiones. También San Pablo, en una de sus cartas, habla de esta transformación, cuando afirma: "No os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto"(Rm 12, 2). En la tradición cristiana, ese proceso se suele llamar metánoia: conversión de vida. Tal cambio de vida se basa en la experiencia de ser llamado por el Dios vivo a seguirlo en un camino particular. La conversión es un proceso de vida, que requiere una continua decisión libre del cristiano. Es deber de las comunidades eclesiales controlar que la decisión de seguir la llamada sea libre. Una serie de directrices canónicas está orientada a ello.

"AISLAMIENTO" Y "SEPARACIÓN" DEL MUNDO
El Evangelio dice que los cristianos no son "del mundo" (En 17, 16), sino que cumplen su misión "en el mundo" (En 17, 18). Alejamiento del mundo no significa separación de los hombres y de sus alegrías, preocupaciones y necesidades, sino alejamiento del pecado. Por tanto, Jesús ora por sus discípulos:"No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del maligno" (En 17, 15). Si los cristianos no hacen ciertas cosas como los demás, o si no siguen completamente la moda, no quiere decir que desprecien el mundo. Sólo rechazan lo que va en contra de su fe o lo que no consideran más importante porque han encontrado "el tesoro escondido en un campo" (Mt 13, 44). La unión con Cristo debe impulsarlos a no apartarse a un mundo propio, sino a santificar el mundo, transformándolo en la verdad, en la justicia y en la caridad. En una sociedad marcada por los medios de comunicación social, en la que la Iglesia debe ser una "casa de cristal", debemos afrontar también el desafío de ser transparentes en el sentido de la primera carta de San Pedro, es decir, "siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza" (I Pe 3, -15). Esto vale también para las comunidades contemplativas, que viven dentro de las paredes del monasterio y, mediante la oración y el sacrificio, se dedican al bien de los hombres. En efecto, la Iglesia, por una parte, es una "sociedad de contradicción" ; y, por otra, una comunidad misionera en medio del mundo.

En varias ocasiones el Concilio Vaticano II puso de relieve ese aspecto, citando-entre otras fuentes- el antiguo Discurso a Diogneto. En ese Discurso, escrito entre el siglo II y el III, se subraya que los cristianos, como todos los hombres, viven en el mundo, pero al mismo tiempo se oponen al espíritu del mundo, porque tienden a una meta que está más allá del mundo.

Precisamente así cumplen su misión por el bien del mundo.

"Para decirlo brevemente, lo que es el alma en el cuerpo eso son los cristianos en el mundo. El alma está esparcida por todos los miembros del cuerpo, y cristianos hay por todas las ciudades del mundo. Habita el alma en el cuerpo, pero no procede del cuerpo; así los cristianos habitan en el mundo, pero no son del mundo. El alma invisible está encerrada en la cárcel del cuerpo visible; así los cristianos son conocidos como quienes viven en el mundo, pero su religión sigue siendo invisible. La carne aborrece y combate al alma, sin haber recibido agravio alguno de ella, porque no le deja gozar de los placeres, a los cristianos los aborrece el mundo, sin haber recibido agravio de ellos, porque renuncian a los placeres(...). Los cristianos viven de paso en moradas corruptibles, mientras esperan la incorrupción en los cielos. El alma, maltratada en comidas y bebidas, se mejora; lo mismo los cristianos, castigados de muerte cada día, se multiplican más y más. Tal el puesto que Dios les señaló y no les es lícito desertar de él".

ALEJAMIENTO DE LA FAMILIA
El respeto y la solicitud amorosa hacia los padres y familiares forma parte esencial del mensaje cristiano. Pero si se trata de la llamada a su seguimiento particular, Jesús pide que también se alejen de su familia: los Apóstoles abandonaron su familia, su profesión, su patria. Ese modo de seguir a Cristo continúa en la historia hasta nuestros días. Algunos padres se alegran de que uno de sus hijos o hijas tome esa decisión, pero, a este respecto, pueden surgir conflictos con los familiares. Jesús mismo los previó (cf. Mt 10, 37).

Dejar que un hijo se marche no siempre es fácil, ni siquiera en el caso del matrimonio. De todos modos, si se abandona la casa por la llamada de Jesús y con plena libertad, no se trata de huir de los deberes familiares, y no se puede achacar a un influjo injustificado por parte de una comunidad. Sólo sería criticable si se buscara adrede una ruptura con los familiares que se esfuerzan también por vivir su fe cristiana. En efecto, todo miembro de la familia es libre de escoger su camino en la vida. También a este propósito es preciso ser tolerantes, respetando la decisión de la conciencia de la persona.

Ciertamente, en el pasado se han producido situaciones difíciles, y también se dan hoy conflictos como, por ejemplo, el de las comunidades que influyen en menores de edad contra la voluntad de sus padres, o el de algunos padres que no comprenden o no aceptan la decisión de un hijo que quiere entrar en una comunidad religiosa. Sin embargo, si se vive el seguimiento de Jesús con amor, con decisión y con afecto cristiano, y si se respeta la libre decisión de cada uno, se puede crear una relación de confianza entre la familia natural y la espiritual, con resultados muy positivos. Muchos hombres, por propia experiencia, pueden atestiguarlo.

EL PAPEL DE PERSONALIDADES CARISMÁTICAS
Es preciso distinguir con esmero entre personas que utilizan su capacidad de modo egoísta y falso para dominar a los demás y hacerlos dóciles, y las personas realmente carismáticas, que también las hay hoy en la Iglesia.

Éstas ofrecen todo su ser "con pureza" (II Cor 6, 6) por el bien de la Iglesia y de los hombres. En la historia de la salvación encontramos continuamente nuevas personalidades carismáticas. Su prototipo es Jesucristo mismo. Siguiendo su ejemplo, innumerables hombres y mujeres han descubierto su camino en la vida y su felicidad. Fundadores y otros hombres carismáticos, como San Benito, San Ignacio, Santa Clara o Santa Ángela de Merici, se esforzaron por ganar a otras personas para Cristo. Dios los envió como un regalo a su Iglesia. Con la libertad de los hijos de Dios, transmitieron a otros la riqueza sobrenatural de su vida, y siempre se sometieron a la autoridad de la Iglesia. ¿No debemos dar gracias a Dios porque nos regala también hoy personas tan llenas de espíritu? Además de conservar las estructuras establecidas y consolidadas, ¿no debemos también estar abiertos al soplo del Espíritu Santo, que es el alma de la iglesia?

CREACIÓN DE ESTRUCTURAS INTRA-ECLESIALES PROPIAS
A menudo se critica a ciertos grupos porque forman una "iglesia dentro de la Iglesia". Para evitar ese peligro, es preciso buscar siempre una relación equilibrada entre estructuras eclesiales existentes, sobre todo la parroquia, y los nuevos grupos. A este respecto, el cardenal Ratzinger afirma: "A pesar de los grandes cambios esperados, en mi opinión, la célula principal para la vida comunitaria seguirá siendo la parroquia (...) Habrá que aprender a caminar uno junto a otro, y eso, sin duda alguna, supone un enriquecimiento. ¿Con qué rapidez sucederá esto en la historia? Dependerá, seguramente, de que haya grupos con un carisma determinado debido a la personalidad de su fundador y de que se mantengan unidos recorriendo juntos un camino espiritual específico. El intercambio de experiencias entre la parroquia y cada uno de esos movimientos será muy necesario, porque cada movimiento tendrá que estar unido a la parroquia para no verse convertido en secta, y la parroquia necesitará de esos movimientos para no quedarse entumecida. Actualmente, en las órdenes religiosas se han creado otras formas de vida en medio del mundo. Cualquiera que lo desee puede comprobar, y se asombrará de ello, la diversidad de formas de vida cristiana totalmente nuevas ya existentes, y seguramente en medio de todas ellas podría entreverse la Iglesia de mañana".

"VIOLACIÓN" DE DERECHOS HUMANOS
Desde tiempos antiguos el núcleo dela vida consagrada fue el seguimiento de Cristo en el celibato (en la virginidad), en la obediencia y en la pobreza. Quien elige este camino y, después de varios años de reflexión y de oración, asume sus respectivos compromisos, renuncia a determinados derechos por una libre decisión de conciencia: al derecho de contraer matrimonio; al derecho a la autodeterminación; y al derecho a administrar y a adquirir bienes de forma independiente. El Concilio enseña: "Los consejos evangélicos de castidad consagrada a Dios, pobreza y obediencia tienen su fundamento en las palabras y el ejemplo del Señor. Recomendados por los Apóstoles, los Padres de la Iglesia, los doctores y pastores, son un don de Dios, que la Iglesia recibió de su Señor y que con su gracia conserva siempre" . La decisión de seguir esa forma de vida, si se toma voluntariamente, no viola los derechos humanos, sino que es la respuesta a una llamada particular de Cristo. De todos modos, los responsables de las diversas comunidades deben apoyar la disponibilidad de los miembros con sinceridad y ayudarles a que fructifique en el espíritu de una verdadera comunión, para la edificación de la Iglesia y para el bien de los hombres.

EL PROBLEMA DE LOS EX-MIEMBROS
En todas las comunidades religiosas los nuevos miembros disponen de un tiempo de conocimiento recíproco, de crecimiento y de auto-examen, como preparación para un compromiso definitivo. Los superiores también tienen derecho a expulsar a alguno, si se producen ciertos hechos graves. Por desgracia, también hay abandonos o expulsiones, cuando alguien da un paso definitivo. Algunos de los que han abandonado una comunidad conservan un buen contacto y, de común acuerdo, siguen su camino. Naturalmente, las comunidades reconocidas por la Iglesia también deben ofrecer a sus miembros y ex-miembros la posibilidad de dirigirse, en caso de conflicto, a las instancias eclesiásticas competentes.

Ahora bien, algunos de los ex-miembros difunden sus experiencias negativas en los medios de comunicación social. Donde haya personas que viven juntas, hay inevitablemente límites y debilidades. Pero eso no justifica que se presenten las propias dificultades en el interior de una comunidad como válidas en general. Esas experiencias negativas de algunos son siempre dolorosas para la entera comunidad de la Iglesia. Tales experiencias a menudo son destacadas por la publicidad secular, a la cual, normalmente, no le interesan las cuestiones doctrinales, sino sólo los comportamientos y las consecuencias que de ellas derivan. En la discusión se pone de relieve que la Iglesia, en sus diversas comunidades, es una "sociedad de contradicción" ante la sociedad liberal y secular. "Quien acepta la religión sólo en la forma de una religión civil adaptada a la mentalidad social, considerará sospechoso todo lo que sea radical" . Si una crítica se basa en una acusación realmente seria, la autoridad eclesiástica la examinará a fondo; una crítica puede llevar también a una purificación y a un mejor crecimiento de esa comunidad. En el Informe Vaticano de 1986 sobre "el fenómeno de las sectas o nuevos movimientos religiosos" se afirma, al respecto, que actitudes sectarias (como, por ejemplo, la intolerancia y el proselitismo agresivo, citadas en dicho Informe) no bastan para constituir una secta, pues pueden darse también en comunidades eclesiales. Ahora bien, se afirma textualmente que estos grupos "pueden cambiar positivamente mediante una profundización de su formación cristiana y a través del contacto con otros cristianos. En este sentido, dichos grupos pueden crecer dentro de una mentalidad y actitud más eclesiales" . Esta actitud eclesial se requiere en ambas partes: en las comunidades, para que presenten su carisma como un don entre muchos otros (rechazando así la tentación de una "pretensión eclesiástica absolutista") y también en los que no tienen un acceso inmediato a esas formas de vida eclesial, porque reconocen en esas comunidades un don del Espíritu, que da la vida, un don que brinda a muchos hombres un acceso a la fe.

Hoy, en varios países del mundo, está apareciendo un nuevo deseo de vivir más resueltamente el mensaje de Cristo, a pesar de todas las debilidades humanas; de servir a la Iglesia en comunión con el Santo Padre y los obispos. Muchos ven en los nuevos carismas un signo de esperanza. Otros los consideran realidades extrañas, y otros como un desafío o incluso como una acusación contra la que se defienden, a veces hasta con reproches. Algunos promueven un humanismo que se aparta cada vez más de sus raíces cristianas. Pero no hemos de olvidar que "la expresión conciliar ecclesia semper reformanda no sólo se refiere a la necesidad de reflexionar sobre las estructuras, sino también a la apertura siempre nueva y al replanteamiento de acuerdos con el espíritu del tiempo demasiado favorables" .

 

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POSIBLES RAZONES DE ORIGEN DE LAS SECTAS
Y LOS NUEVOS MOVIMIENTOS RELIGIOSOS

 

Lic. José María Baamonde

A la hora de hablar sobre los orígenes de las sectas y los nuevos movimientos religiosos, encontramos una amplia gama de hipótesis que van desde las más complejas hasta las más simplistas, que reducen toda la problemática a una simple cuestión económica.
Veremos a continuación, algunas de estas hipótesis:

Búsqueda de la Verdad, de lo Trascendente y de Dios
Se escucha decir, a veces con cierta frecuencia en lo que respecta al origen de estos movimientos, que los mismos surgen en razón de una búsqueda honesta de la verdad, de lo trascendente, o de Dios.

Si bien este argumento no puede ser rechazado de plano, tampoco puede ser tomado con mucha seriedad, porque quien busca honestamente la verdad, lo trascendente o a Dios, tiende a insertarse en alguna religión clásica o tradicional. Es decir, se hace católico, judío, ortodoxo, o de alguna comunidad protestante histórica, comunidades todas éstas que, en mayor o menor medida, poseen una profundización de lo religioso, apoyado en lo filosófico. Y esto es lo que precisamente les falta a estos nuevos movimientos, donde el discurso religiosos por lo general es gratuito y obedece a los circunstanciales caprichos del fundador o líder.

El desengaño y la pelea

La razón más frecuente para el surgimiento de estos grupos es el desengaño y la pelea. Es decir, el integrante de una religión, movimiento o secta, se pelea con los dirigentes de su grupo, se separa con dos o tres feligreses, y crea un nuevo culto.

Esta separación contestataria provoca, generalmente, que el nuevo movimiento tienda a aislarse intentando una autonomía total y manteniéndose en relaciones dialécticas. Las relaciones dialécticas asumidas presentan al grupo como los custodios de la pureza doctrinal, manifestando un fuerte rechazo hacia todo lo exterior, como ser la sociedad, las instituciones y, especialmente, hacia aquella estructura de la cual se desprendieron, a la vez que se suelen observar de manera más o menos frecuente, componentes de tipo paranoico en su estructura.

Asimismo estas separaciones por desengaño y pelea, generalmente van acompañadas de revelaciones, visiones, y mensajes especiales. Frecuentemente veremos en el origen de estos grupos, que al fundador del mismo se le aparece Jesucristo, un ángel o, como ahora se registra más a menudo, un Ovni, que le transmite un mensaje y una misión particular.

Esto hace suponer, en más de un caso y especialmente viendo el contenido de estos supuestos mensajes y misiones, la posibilidad de ciertas alteraciones psicológicas, especialmente una variedad de demencia conocida con el nombre de "psicosis Esquizoparanoide", que se caracteriza precisamente por estar constituida de delirio de tipo religioso, místico, de influencia y megalomanía, es decir un delirio desmedido de poder.

Si bien existen tantas visiones y mensajes como movimientos, encontramos de todas maneras una insistencia en diversos temas, tales como la teoría del fracaso de Cristo, la traición al mensaje original, o la caducidad de todas las religiones clásicas o tradicionales.

Teoría del fracaso de Cristo

Este tipo de visiones remiten a que Cristo vino con una misión al mundo pero, al no ser reconocido como el Mesías por su propio pueblo judío y ser crucificado, fracasó. Entonces, el sujeto de esta nueva misión y mensaje, es el llamado a concluir la misión redentora de Cristo.

Tal argumento es el esgrimido por la Iglesia de la Unificación (Moon), que tomando un pasaje bíblico donde dice "un ángel surgirá de oriente", sostienen que el fundador y actual líder del movimiento, Sun Myung Moon, es el último y verdadero Mesías que viene a cumplir la tarea de restauración no lograda por Jesucristo.

También, aunque con algunas variantes, este argumento es utilizado por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días o Mormones, quienes sostienen que al haber fracasado Cristo en Palestina, aparece en América y establece en una tribu, su verdadera iglesia.

Traición al mensaje original

Estas visiones se refieren a que tal o cual religión, traicionó el mensaje originalmente dado por Dios. El que ocupa el primer lugar en este tipo de acusaciones es la Iglesia Católica, siendo éste incluso el cargo que le hicieran en su momento Lutero y Calvino en ocasión del cisma de Occidente.

Posteriormente, los sucesores de Lutero y Calvino les hicieron el mismo cargo a ellos, y los sucesores a los sucesores, desmembrándose cada vez en más grupos. Quizá este sea el argumento más esgrimido a la hora de las separaciones.

Caducidad de las religiones clásicas o tradicionales

Las presentes visiones remiten a que todas las religiones clásicas o tradicionales han traicionado el mensaje original o han fenecido quedando tan solo algunos elementos aún válidos en ellas.

De esta manera el sujeto de esta nueva visión y mensaje es el llamado a rescatar los pocos elementos aún válidos de las distintas religiones y juntarlos todos, surgiendo así los movimientos sincretistas, es decir, aquellos que toman elementos de diversos orígenes y los amontonan, sin lograr una verdadera síntesis o fusión, sino tan solo mezclándolos.

Este tipo de argumento fue el utilizado por un movimiento originado en Argentina que empezó desarrollando actividades bajo la denominación "Iglesia Evangélica Cristiana Judía Ecuménica", y también puede ser observado en la gran mayoría de los movimientos de carácter gnóstico, esotérico y ocultistas.

Orígenes con finalidad política

También se escucha con cierta frecuencia, en lo que hace al origen de las sectas, aducirles una finalidad exclusivamente política o económica. Se oye hablar, por ejemplo, de sectas de la CIA o de una supuesta penetración imperialista yankee en América Latina, en lo que se refiere a la política; y de Bancos de Dios, Transnacionales de la Fe o Multinacionales Religiosas, en lo que se refiere a lo económico.

Frente a estos dos aspectos, es recomendable la prudencia, a fin de no caer en actitudes reduccionistas o simplistas, imposibles de sostener en un tema tan complejo como el presente.

En lo que respecta a la cuestión política, si bien existieron un Documento Rockefeller y documentos Santa Fe I y Santa Fe II, que hacen referencia al tema sectas e Iglesia Católica, para una apreciación objetiva no se puede dejar de tomar en cuenta dos aspectos importantes y que generalmente son descuidados.

El primero de ellos se refiere a la noción particular de que los Estados Unidos, de mayoría protestante, tiene sobre la Iglesia Católica. El protestantismo ve signado sus orígenes en las iglesias nacionales, con un importante aditamento político y sospecha, que el mismo podría estar en todas las creencias. Al respecto son proverbiales los escritos y manifestaciones del otrora arzobispo de Nueva York, Fulton J. Sheen, sobre el tema.

El segundo, y no menos importante que el anterior, se refiere a que dichos documentos no hablan de la Iglesia Católica en general, sino de ciertos sectores de la misma. Concretamente a los más radicalizados dentro de la "Teología de la Liberación", y son precisamente estos sectores los que más han esgrimido el argumento de una "supuesta penetración imperialista en América Latina". Su objetividad al respecto es discutible, en razón de que esta corriente se encuentra también, presa de una ideología.

Sobre lo mencionado precedentemente es de resaltar una curiosa paradoja. La misma consiste en que algunos de los otrora mayores ideólogos de la Teología de la Liberación, como por ejemplo el ex franciscano brasileño Leonardo Boff, han dejado el sacerdocio y el celibato, y se han insertado dentro de la New Age o Nueva Era, la mayor tendencia originaria de los Estados Unidos de Norteamérica.

De todas maneras, aunque no se puede reducir el fenómeno a una cuestión política, esto no quiere decir que dicho aspecto no exista, registrándose en no pocas oportunidades ciertas connivencias temporales, entre algunos movimientos y gobiernos, no sólo norteamericanos.

Orígenes con finalidad económica

Por su parte, en lo que hace a la cuestión económica, un elemento que a facilitado simplificar el tema, es la teología de la prosperidad o teología de la abundancia, a la que tantos televangelistas son afectos, predicando constantemente sobre el "progreso material", amén del espiritual, que encontrarán todos aquellos que le "entreguen el corazón a Cristo".

Al respecto es importante no dejar de tomar en cuenta que muchos de estos grupos traen de arrastre, elementos calvinistas, y entre ellos, el tema de la predestinación. Es decir, la creencia que desde el inicio mismo de nuestras vidas estaríamos predestinados a ser salvos o condenados.

Esta predestinación calvinista ha generado una especie de ecuación que podría enunciarse de la siguiente manera: "la buena relación con Dios, implica un triunfo en lo temporal y, más precisamente, el progreso material". Esto que definíamos como teología de la prosperidad, podemos observarlo en el carácter de los testimonios que a diario los pentecostales expresan en plazas, esquinas, programas radiales y televisivos.

El éxito económico y la ostentación en algunos casos, de ciertos pastores, es utilizado muchas veces como un medio de proselitismo. A los ojos de estos, las Iglesias han errado el camino asociando espiritualidad y pobreza, ya que a los que tienen fe, Dios quiere regalarles riqueza, salud y éxito.

Es por ello que con palabras más, palabras menos, algunos de estos pastores nos dicen: "Vean que bien que estoy yo, es porque le entregué el corazón a Cristo. Entréguenselo ustedes también, y gozarán del mismo éxito".

Ya incluso E. Durheim, fallecido después de la primer década del corriente siglo y que fue el primero en utilizar las estadísticas en sociología, efectuó interesantes trabajos respecto a las consecuencias sociales y económicas, que provocaron las raíces calvinistas en países de mayoría protestante.

Lamentablemente por las características del presente trabajo no podemos abocar a dichos puntos en profundidad, pero podemos decir que si bien existe el factor político y el factor económico, éstos no son ni los únicos ni los más importantes, sino que se interrelacionan con muchos otros.

Si tuviéramos que buscar algún objetivo último, habría que ver grupo por grupo. En términos generales, podríamos pensar en un ansia desmedida de poder. Ahora bien, el poder se efectiviza mucho más exitosamente por medio de contactos políticos y recursos económicos, pero éstos se encuentran subordinados a este delirio megalomaníaco. En su defecto no podrían entenderse casos como el de la secta "Templo del Pueblo", liderada por Jim Jones, quien, pese a tener un gran poder político y económico, culminó con un suicidio colectivo en Guyana, en 1978.

 

 

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COMO RESPONDE EL PAPA AL DESAFIO DE LAS SECTAS

 

No ha existido ningún otro Pontífice que haya hablado, con tanta valentía sobre un tema que, a raiz de lo complejo y urticante, no pocos prefieren callar.

En razón de la imposibilidad de incluir todas las manifestaciones, hemos seleccionado los textos y párrafos más relevantes, razón por la que sugerimos en una segunda instancia, la lectura de los documentos en su completud.

Especial importancia tiene el mensaje dirigido al tercer grupo de obispos norteamericanos, en su visita 'ad limina' el 18 de mayo de 1993, donde S.S. Juan Pablo II hace alusión a un tema de grave consideración, como lo es el de la penetración de ideas y conceptos de la New Age o Nueva Era "en la predicación, la catequesis, los congresos y retiros", llegando "a influir incluso en los católicos practicantes".

También es digno de resaltar por la riqueza del contenido y orientaciones, el mensaje que el Papa con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante, diera el 25 de julio de 199O. En el mismo, el Pontífice se refiere exclusivamente al fenómeno de las sectas y NMR, y menciona las diversas realidades por las que atraviesan los emigrantes, realidades estas, que muchas veces facilitan la adhesión a no pocos movimientos de características sectarias.

El nuestro es un país donde los emigrantes están a la orden del día: personas que emigran a nuestras tierras, provenientes de variados países; personas que emigran del interior a las grandes ciudades; y personas nativas de las grandes ciudades que no emigran, pero por las características alienantes de las megalópolis, viven como tales en sus propias ciudades.

A continuación consignamos una recopilación de mensajes de S.S. Juan Pablo II, donde se refiere al fenómeno de las sectas y NMR.

" ... Me alegra profundamente poder comprobar personalmente la religiosidad del pueblo boliviano, que espera y necesita nuestra guía doctrinal, para poder purificar y consolidar en la verdad sus sinceras y hondas creencias religiosas, así mismo necesita nuestras orientaciones para saber cómo actuar y defenderse frente a la actividad proselitista de las sectas, que en tiempos recientes, se están multiplicando en Bolivia; dichas sectas de corte fundamentalista están sembrando confusión en el pueblo, y por desgracia pueden diluir muy pronto la coherencia y la unidad del mensaje evangélico".

"Veo que en los diversos países de América Latina el problema número uno es, cada vez más, el problema de las sectas, algunos Obispos han manifestado una opinión muy pesimista de cara al futuro, yo no puedo permanecer indiferente ante estas opiniones pesimistas (...).

"Esto debe constituir un motivo más de preocupación pastoral, que nos lleva a plantear y realizar una acción evangelizadora, para la cual se necesitan agentes de pastoral convenientemente formados e imbuidos de gran espíritu apostólico".

"... Habéis aludido a la proliferación de las sectas y a su acción corrosiva. Las razones son sin duda múltiples. El hecho constituye para la Iglesia una seria interpelación, invitando a desarrollar la formación catequética de los fieles y de comunidades eclesiales ricas, puesto que los que son tentados por las sectas, buscan probablemente una respuesta simple o sincretista a sus interrogantes y un sostenimiento caluroso, que pertenece al orden de la caridad".

"Tampoco hay que descuidar el grave problema de los 'nuevos grupos religiosos', que siembran confusión entre los fieles, especialmente en los ambientes medios y marginales o pobres. Sus métodos, sus recursos económicos y la insistencia de su labor proselitista hacen impacto, sobre todo, entre quienes emigran del campo a la ciudad".

"Quisiera reflexionar junto con vosotros con ocasión de la Jornada mundial del Emigrante sobre un problema que está resultando cada vez más preocupante: el peligro a que están expuestos muchos emigrantes, de perder su propia fe cristiana por causa de sectas y de nuevos movimientos religiosos que proliferan sin cesar. Algunos de estos grupos se definen cristianos; otros se inspiran en religiones orientales; y otros hacen referencia a ideologías, por lo común revolucionarias, de nuestro tiempo.

"Aunque resulte difícil descubrir una línea de contenidos comunes en todos ellos, sí es posible trazar su tendencia general. En estos movimientos la salvación suele ser considerada, por lo general, como algo exclusivo de un grupo minoritario, guiado por personalidades superiores, que creen tener una relación privilegiada con un Dios cuyos secretos pretenden conocer sólo ellos. También la búsqueda de lo sagrado presenta contornos ambiguo. Para algunos se trata de un valor superior, hacia el que el hombre tiende sin poder jamás alcanzarlo; para otros, en cambio, está situado en el mundo de la magia, y buscan atraerlo a su propia esfera para manipularlo y reducirlo a su propio servicio.

"Las sectas y los nuevos movimientos religiosos plantean hoy a la Iglesia un gran desafío pastoral tanto por el malestar espiritual y social en el que hunden sus raíces, como por las instancias religiosas de las que son instrumentos. Esas instancias, sacadas del contexto de la doctrina y de la tradición católica, con frecuencia son llevadas a conclusiones muy lejanas de las originarias El difundido milenarismo, por ejemplo, evoca las temáticas de la escatología cristiana y los problemas relativos al destino del hombre; querer dar respuestas de carácter religioso a cuestiones políticas o económicas revela la tendencia a manipular el verdadero sentido de Dios, llegando de hecho a excluir a Dios de la vida de los hombres; el celo casi agresivo con que algunos buscan nuevos adeptos yendo de casa en casa o deteniendo a los transeúntes en las esquinas de las calles, es una falsificación sectaria del celo apostólico y misionero; la atención que se presta al individuo y la importancia que se atribuye a su aportación a la causa y al desarrollo del grupo religioso, además de responder al deseo de valorar la propia vida sintiéndose útiles a la comunidad a la que pertenecen, constituye una expresión desviada del papel activo propio de los creyentes, miembros vivos del Cuerpo Cristo, llamados a trabajar por la difusión del reino de Dios.

"De hecho, la expansión de las sectas y de los nuevos movimientos religiosos concentra sus esfuerzos en algunos sectores estratégicos: entre estos están las migraciones. Por la situación de desarraigo social y cultural, y por la inestabilidad en que se hallan, suelen ser presas fáciles de métodos insistentes y agresivos. Excluidos de la vida social del país de origen, extraños a la sociedad en que se insertan, obligados a menudo a moverse fuera de un ordenamiento objetivo que defienda sus derechos, los emigrantes pagan la necesidad de ayuda y el deseo de salir de la marginación, en la que están confinados de hecho, con el abandono de su fe. Es un precio que ningún hombre respetuoso de los derechos humanos debería pedir o aceptar. Al emigrante no sólo se le hiere en su dignidad humana, sino también en su positiva y respetuosa colocación en el ambiente social que lo acoge. Y, desde luego, no dan muestra de honradez y sensibilidad aquellos que, aún teniendo el deber de aliviar en el emigrante el trauma y la desorientación causados por el impacto con un mundo extraño a la propia cultura, se acercan a él en un momento de profundo malestar para engañarlo e instrumentalizarlo.

"Los puntos débiles en que se apoyan los nuevos movimientos religiosos son la inestabilidad y la incertidumbre. En ellos basan su estrategia de acercamiento. Se trata de un conjunto de atenciones y de servicios prestados para hacer que el emigrante abandone su fe y se adhiera a una nueva propuesta religiosa. Presentándose como los únicos poseedores de la verdad, afirman la falsedad de la religión que el emigrante profesa y le piden que dé un cambio de ruta brusco e inmediato. Se trata, evidentemente, de una verdadera agresión moral, de la que no es fácil escapar con buenas maneras, pues su ardor e insistencia son agobiantes.

"Las enseñanzas de las sectas y nuevos movimientos religiosos, se opone a la doctrina de la Iglesia Católica; por eso, la adhesión a ellos significa renegar de la fe en que habéis sido bautizados y educados. El evangelio, al mismo tiempo que nos exhorta a ser sencillos como palomas, nos invita también a ser prudentes y astutos como serpientes. La misma vigilancia que ponéis cuando están en juego vuestros asuntos materiales, con el fin de no ser víctimas de los engaños de quienes quieren aprovecharse de vosotros, debe guiaros para no caer en la red de las asechanzas de quien atenta contra vuestra fe. "Mirad que no os engañe nadie -nos advierte el Señor-. Vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo 'yo soy', y engañarán a muchos ... Si alguno os dice: 'Mirad, el Cristo aquí'. 'Miradlo allí', no le creáis. Pues surgirán falsos profetas" (Mc 13, 6. 21-22). Y también nos dice: "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis" (Mt 7, 15-16).

"Otros motivos que pueden llevar a acoger las proposiciones de esos nuevos movimientos religiosos son la poca coherencia con que algunos bautizados viven su compromiso cristiano, y también el deseo de una vida religiosa más fervorosa, que se espera experimentar en una determinada secta, cuando la comunidad que se frecuenta está poco comprometida.

"Pero se trata de un engaño. Del malestar interior antes mencionado se sale, de hecho, mediante una verdadera conversión, según el evangelio, y no afiliándose irreflexivamente a esa clase de grupos, adoptando ritos religiosos que ocultan con el ruido de las palabras la apatía del corazón. Por eso hace falta una seria renovación espiritual y una coherente adhesión a la voluntad de Dios, al seguimiento de Cristo; es una desviación el limitarse a cumplir algún mandamiento aislado y extravagante, del que hace depender el propio destino de vida o de muerte".

"(...) Los aspectos de inestabilidad, en los que se apoyan las sectas y los movimientos religiosos para tender acechanzas a la fe del emigrante, deben constituir para la Iglesia motivos para dar prioridad a la atención y a la asistencia al emigrante. Los servicios, que a menudo suele pagar con la renuncia a su fe, se los debe prestar la Iglesia con solicitud gratuita, alegre de poder prestar un servicio a Cristo mismo. Así como Jesús es la imagen transparente del amor del Padre, de igual modo la Iglesia debe ser imagen de la ternura del Redentor; por eso, debería ser evidente que la comunidad, a la que llega el emigrante, es una comunidad capaz de acoger y amar. La comunidad de los que creen en Cristo no ha de mostrar nunca el rostro triste de quien se siente estorbado en sus compromisos y proyectos diarios, sino que ha de manifestar el rostro alegre de quien ha descubierto a Cristo, esperado y reconocido en el extranjero (...)".

"Queridos emigrantes: 'Manteneos firmes en la fe, sed hombres, sed fuertes' (1 Co 16,13). La exhortación del Apóstol Pablo es un eco de las palabras del Señor que nos invita a construir nuestra propia existencia sobre la roca sólida que es él mismo. Jesús, Hijo de Dios, nos asegura la salvación. Sólo quien está firmemente enraizado en él puede dar frutos que resistan al desgaste de todas las modas, incluidas las de las sectas religiosas. La gratitud hacia el don de Dios, manifestada mediante la respuesta de una vida cristiana coherente, atrae sobre vosotros otros dones de comunión con él y de perseverancia en vuestro fiel compromiso cristiano. 'El que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él' (Jn 14,21) y 'a todo el que tiene se le dará y le sobrará' (Mt 25,29). Cuanto más os adentréis en el camino de la vida cristiana, tanto más os pondréis al abrigo de las acechanzas que atentan contra vuestra fe".

"... Con paciencia, con pedagogía paternal, mediante un itinerario catequístico permanente, a través de misiones populares y otros medios de apostolado, ayudad a esos fieles a madurar en su conciencia de pertenecer a la Iglesia y a descubrirla como su familia, su casa, el lugar privilegiado de su encuentro con Dios.

"Son precisamente esas multitudes que conservan la fe de su bautismo, pero probablemente debilitada por el desconocimiento de las verdades religiosas y por una cierta 'marginalidad' eclesial, las más vulnerables ante el combate del secularismo y del proselitismo de las sectas (...). La presencia de las sectas, que actúan especialmente sobre estos bautizados insuficientemente evangelizados o alejados de la práctica sacramental, pero que conservan inquietudes religiosas, ha de constituir para nosotros un desafío pastoral al que será necesario responder con un renovado dinamismo misionero".

"Sé bien que la promoción de estas sectas y grupos cuenta con fuertes recursos económicos y que su predicación seduce al pueblo con falsos espejismos, engaña con simplificaciones torcidas y siembra confusión, sobre todo en los más sencillos que han recibido escasa instrucción religiosa.

"Es importante pues, que vuestra pastoral, sepa ocupar los espacios en los que actúan esas sectas, despertando en el pueblo la alegría y el santo orgullo de pertenecer a la única Iglesia de Cristo, que subsiste en nuestra santa Iglesia Católica".

"Mientras sigue avanzando la secularización de muchos aspectos de la vida, hay una nueva demanda de espiritualidad, como lo muestra la aparición de muchos movimientos religiosos y terapéuticos, que pretenden dar una respuesta a la crisis de los valores de la sociedad occidental. Esta inquietud del homo religiosus produce algunos resultados positivos y constructivos, como la búsqueda de un nuevo significado de la vida, una nueva sensibilidad ecológica y el deseo de ir más allá de una religiosidad fría y racionalista. Por otra parte, este despertar religioso trae consigo algunos elementos muy ambiguos, incompatibles con la fe cristiana.

"Muchos de vosotros habéis escrito cartas pastorales sobre los problemas que presentan las sectas y movimientos pseudorreligiosos, incluido el llamado New Age. Las ideas de la New Age a veces se abren camino en la predicación, la catequesis, los congresos y los retiros, y así llegan a influir incluso en los católicos practicantes, que tal vez no son conscientes de la incompatibilidad de esas ideas con la fe de la Iglesia.

"En su perspectiva sincretista e inmanente, estos movimientos pararreligiosos prestan poca atención a la Revelación, más bien, intentan llegar a Dios a través del conocimiento y la experiencia, basados en elementos que toman prestados de la espiritualidad oriental y de técnicas psicológicas. Tienden a relativizar la doctrina religiosa a favor de una vaga visión del mundo, que se expresa mediante un sistema de mitos y símbolos revestidos de un lenguaje religioso. Además proponen a menudo una concepción panteísta de Dios, incompatible con la Sagrada Escritura y la tradición cristiana. Reemplazando la responsabilidad personal de nuestras acciones frente a Dios con un sentido del deber frente al cosmos, tergiversando así el verdadero concepto de pecado y la necesidad de la redención por medio de Cristo".

"(...) La ignorancia religiosa y la deficiente asimilación vital de la fe, que se derivan de una catequesis insuficiente o imperfecta, dejarían a los bautizados inermes frente a los peligros reales del secularismo o del proselitismo de las sectas fundamentalistas, con el consiguiente riesgo de que estos reemplacen las valiosas y sugestivas expresiones cristianas de la piedad popular (...).

"Otro fenómeno de nuestra cultura contemporánea es que, mientras continúa avanzando la secularización de muchos aspectos de la vida, se percibe también una nueva demanda de espiritualidad, expresión de la condición religiosa del hombre y signo de su búsqueda de respuestas a la crisis de valores de la sociedad occidental (...).

"Hay que tener presente, sin embrago, que no faltan desviaciones que han dado origen a sectas y movimientos gnósticos o pseudorreligiosos, configurando una moda cultural de vastos alcances que, a veces, encuentra eco en amplios sectores de la sociedad y llega incluso a tener influencia en ambientes católicos.

"Por eso, algunos de ellos, en una perspectiva sincretista, amalgaman elementos bíblicos y cristianos con otros extraídos de filosofías y religiones orientales, de la magia y de técnicas psicológicas.

"Esta expansión de las sectas y de nuevos grupos religiosos que atraen a muchos fieles y siembra confusión e incertidumbre entre los católicos es motivo de inquietud pastoral".

 

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EN QUÉ CONSISTE LA DICTADURA DEL RELATIVISMO

 


Habla Andrés Ollero, catedrático de filosofía, quien acaba de publicar un libro sobre el argumento

MADRID, jueves 30 junio 2005 (
ZENIT.org).- «Derecho a la verdad. Valores para una sociedad pluralista» es el título del último libro del profesor Andrés Ollero, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y diputado durante más de 17 años, editado en Pamplona por Eunsa.

--¿Por qué ha titulado «Derecho a la verdad» su libro sobre los valores para una sociedad pluralista?

--Ollero: Resulta llamativo en efecto que, en un momento en que se proponen los más variopintos presuntos derechos, no se hable de un derecho a la verdad. En Nueva York encontraremos una Estatua de la Libertad, convertida en símbolo de la cultura occidental, pero no encontraremos una estatua dedicada a la Verdad; ni siquiera, como en la Grecia precristiana, a la Verdad desconocida. La dictadura del relativismo tiende a presentar la verdad como enemiga de la libertad, aunque luego se muestre incapaz de vivir sin verdades inconfesadas.

--¿Podría indicar algún ejemplo de ello?

--Ollero: Frente al intento de vincular tolerancia y relativismo, acaba resultando imposible hablar de tolerancia sin referirnos repetidamente a elementos éticos objetivos. Para empezar, sólo cabe tolerar aquello que se considera falso o rechazable; lo acertado suscita adhesión y lo bueno entusiasmo, pero en ningún caso tolerancia. Así lo plantean todos los grandes teóricos de la tolerancia, de Locke y Voltaire a Popper y Marcuse. A algunos esto hoy les parece negativo, pero pretendiendo dar a la toleracia un contenido positivo presentan como tal lo que es más bien exigible reconocimiento de derechos; imitan así a los que conceden caritativamente lo que en realidad deben por justicia.

--¿En qué otros aspectos resulta la tolerancia incompatible con el relativismo?

--Ollero: Si para considerar algo falso o rechazable se precisa, concientemente o no, un concepto de lo verdadero y lo bueno, sólo puede invitar a tolerarlo otro elemento ético objetivo: el respeto a la dignidad del otro. Pero habrá un tercer elemento ético objetivo que está presente en todos los teóricos de la tolerancia: la existencia de una frontera de lo intolerable. Locke no tolera a los ateos, porque no le parecen de fiar, ni a los católicos por considerarlos fanáticos; Marcuse considera «represiva» una tolerancia que ignora algo para él tan objetivamente rechazable como la opresión alienante. Sin esa triple referencia objetiva, si nada es verdad ni mentira, la tolerancia se convierte en humo.

--Tras ser parlamentario a lo largo de más de diecisiete años, ¿ha analizado la relación entre política y verdad?

--Ollero: Así como la primera parte del libro está dedicada a «Hacer realidad la verdad del hombre», la segunda se titula «¿Políticos de verdad?». En ella, aprovechando esa experiencia, abordo la relación entre «Convicciones personales y actividad legislativa», aparte de exponer algunas reflexiones sobre las circunstancias prácticas en que se mueve «El parlamentario en el sistema político español», dentro de un marco electoral de listas cerradas y en un obligado diálogo con la opinión pública plasmada en los medios de comunicación.

--¿Qué otros aspectos cobran importancia en su libro?

--Ollero: Por una parte, el problema de la fundamentación de los derechos. El relativismo lleva a un pensamiento único, a la vez un tanto cómico, ya que se habla continuamente de derechos humanos pero se considera académicamente incorrecto sugerir que los derechos fundamentales tienen fundamento ético objetivo. Me ocupo también de la relación entre “Religiones y solidaridad”, cuestionando el planteamiento laicista de las religiones como elementos perturbadores en el ámbito público. Repaso varios tópicos vinculados al siglo XIX que se conservan aún un tanto momificados. Por último, la relación entre «Verdad y consenso democrático» invita a replantear en una sociedad pluralista los temas centrales del clásico derecho natural.
ZS05063012

 

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LAS SECTAS, "DESAFÍO CULTURAL" PARA LA IGLESIA EN AMÉRICA LATINA,

SEGÚN EL CARDENAL PAUL POUPARD


 


RÍO DE JANEIRO, miércoles, 8 junio 2005 (ZENIT.org).- Las sectas son quizá el «desafío cultural» más importante que enfrenta la Iglesia en América, constata el cardenal Paul Poupard, presidente del Consejo Pontificio de la Cultura.

Su convicción se basa en los informes de los obispos durante las visitas «ad limina» y en las conclusiones del cuestionario sobre la increencia que preparó la asamblea plenaria de ese Consejo vaticano en marzo de 2004, a raíz de la correspondencia de intelectuales y hombres de Iglesia.

Estas conclusiones las ilustró el purpurado francés este martes en Río de Janeiro al inaugurar con una conferencia el segundo Encuentro de Miembros y Consultores Americanos del Consejo de la Cultura.

Las respuestas a las preguntas sobre el estado de la fe y la increencia, reveló el cardenal, «mostraban la disminución del ateísmo militante y teórico en la misma medida que crece una "aconfesionalidad" o una forma "light" de vida cristiana».

«Si en los años setenta y ochenta el secularismo se expresó en algunos jóvenes como: "Cristo sí, la Iglesia no"; hoy, una mentalidad invasora dice: "Dios quizá, religión sí". Pero Dios personal no, sino una energía impersonal, sensible, emotiva y confusa: sí».

Las sectas son el penúltimo eslabón de una cadena que termina en la indiferencia, y que, según Poupard, «inicia en la ausencia de una respuesta de parte de la experiencia religiosa al problema del sentido de la vida».

Este fenómeno, reconoció, se debe a «una búsqueda compulsiva de la trascendencia, con los ojos de la emotividad y el rechazo a cualquier autoridad que no se justifique afectivamente cercana».

Según el representante vaticano, «las sectas evidencian la necesidad de reconocer que muchos católicos no conocen el kerygma. El primer contacto con el anuncio de Cristo Salvador, con la gratuidad del amor y la trascendencia de Dios, desgraciadamente no lo recibieron de los ministros de la Iglesia que los bautizó».

«Muchos recibieron sólo imperativos, reglas, programas y compromisos de acción, pero ignoraban el anuncio de la Salvación con una fuerza convincente y un lenguaje concreto», constató.

«Pero, ¿qué desea el hombre y la mujer de América en su búsqueda de lo divino?», se preguntó.

Y respondió citando a Blaise Pascal: «el error no seduce jamás los espíritus sino por la parte de verdad que contiene».

«¿Por qué en el imaginario colectivo hablar con pasión de Jesucristo es considerado rasgo de las sectas, mientras que a la Iglesia se le observa con una seriedad inquisidora y burocrática, no obstante que nuestra pastoral en América sea de cercanía a los fieles?», siguió interrogándose.

«¿La existencia de la sectas puede ser ocasión de renovación pastoral?», insistió. «¿No será que se tiene hambre de un lenguaje que sea intensamente mistérico y concreto, ya en nuestra predicación, catequesis, y liturgia como en las actitudes de la vida comunitaria?»

«En campo católico existen los movimientos y nuevas comunidades eclesiales, ellos utilizan un lenguaje y una practica que saca del letargo o alejamiento a miles de católicos paralizados en si vida de fe», explicó.

«Su acento comunitario, su fuerte identidad y pertenencia, su deseo de permanecer en la comunión de fe, su despliegue pastoral, son una riqueza innegable», subrayó.

Según el cardenal, la cultura se transmite a través de categorías históricas, que «conscientemente o no, respondan al deseo de felicidad».

«Si no hablamos el lenguaje que el mundo entiende permaneceremos encerrados en un ghetto académico, si no reconocemos que el ser del hombre tiene una identidad metafísica precisa quedaremos a la deriva del ateísmo práctico nihilista», advirtió.

Pero ante «estos retos», aseguró, «no temamos». «La Belleza de Cristo nos hace capaces no sólo de expresarnos en el lenguaje de nuestros contemporáneos, sino de comunicar la vida indestructible que el hombre anhela».

 

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LA IDENTIDAD DEL SACERDOTE NO PUEDE CONFUNDIRSE CON LA POLÍTICA, asegura Benedicto XVI



CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 26 junio 2005 (
ZENIT.org).- Benedicto XVI pidió este sábado a los sacerdotes no confundir su ministerio con la acción política al recibir a los obispos de Papua Nueva Guinea y de las Islas Salomón, que concluían su quinquenal visita «ad limina apostolorum».

«La identidad sacerdotal no debe ser confundida con cualquier otro título secular o con un cargo cívico o político», afirmó el Santo Padre en el discurso que dirigió a los prelados en inglés.

«Más bien, configurado con Cristo, que se vacío a sí mismo tomando la forma de un siervo, el sacerdote vive una vida de sencillez, castidad y servicio humilde, que inspira a los demás con el ejemplo », señaló.

El Código de Derecho Canónico, en el número 285 prohíbe «a los clérigos aceptar aquellos cargos públicos, que llevan consigo una participación en el ejercicio de la potestad civil» y «ejercer la negociación o el comercio sin licencia de la legítima autoridad eclesiástica».

El número 287 les recuerda que «no han de participar activamente en los partidos políticos ni en la dirección de asociaciones sindicales, a no ser que según el juicio de la autoridad eclesiástica competente, lo exijan la defensa de los derechos de la Iglesia o la promoción del bien común».

El Papa pidió a los obispos de los países de Oceanía que presten atención «para apoyar la identidad única de vuestros sacerdotes, para alentar su personal santificación en el ministerio, y para promover la profundización en su compromiso pastoral».

En este contexto, consideró que «la adecuada formación de sacerdotes y religiosos forma parte integrante de una evangelización lograda».

«Vuestra preocupación por el desarrollo humano, espiritual, intelectual y pastoral de vuestros seminaristas, así como de vuestros religiosas y religiosos en formación, dará mucho fruto en vuestras diócesis», les aseguró.

El Obispo de Roma alentó los obispos a asegurar una «atenta selección de los candidatos, a supervisar personalmente los seminarios y a ofrecer programas regulares de formación continua tan necesarios para la profundización en la identidad sacerdotal y religiosa, y enriquecer con alegría el compromiso en el celibato».

Entre los más de 500.000 habitantes de las Islas Salomón el 20% son católicos. La mayoría de la población es anglicana (45%), si bien son numerosos los fieles de denominaciones surgidas de la Reforma. El 4% de la población cree en las creencias indígenas.

En Papua Nueva Guinea, país de cinco millones y medio de habitantes, los católicos constituyen el 22% de la población, siendo también muy numerosas las denominaciones surgidas de las Reforma protestante y anglicanos, así como los creyentes en las creencias indígenas.

La Iglesia en ambos países está comprometida en estos momentos en la exhortación apostólica
«Ecclesia in Oceania», la primera enviada por un Papa a través de Internet, en la que Juan Pablo II recogió en 2001 las conclusiones del primer sínodo de la historia de ese continente.

 

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LOS ANGELES DE LA GUARDA LLEGAN A TIEMPO.
Entrevista con Stéfano Redaelli.



VARSOVIA, lunes, 27 junio 2005 (ZENIT.org).- Stefano Redaelli, investigador espacial, cree en los ángeles y en su libro «Llegan a tiempo» («Arrivano in tempo», Editorial Città Nuova), narra algunas historias sobre ellos.

Doctor en Física, Redaelli vive y trabaja desde 1997 en Varsovia, donde estudia el caos y el viento solar en un centro de investigación espacial.

En esta entrevista concedida a Zenit, reconoce que sus colegas científicos nunca han visto a un ángel en sus investigaciones espaciales. «Quizá hay que buscar a los ángeles en la tierra, y no entre las nubes y las estrellas», opina.

--¿Quiénes son los ángeles de la guarda?

--Redaelli: Criaturas espirituales que nos acompañan en ese camino extraordinario y arduo que llamamos vida, con una tarea precisa: enseñarnos el camino, cuando nos hemos perdido; ofrecer un apoyo, cuando estamos resbalando; darnos una mano para levantarnos.

--La Biblia nos habla de los ángeles y sin embargo parece que hoy nadie se acuerda de ellos. ¿Cree que está volviendo el interés por estas figuras angélicas?

--Redaelli: Los ángeles no pasan nunca de moda, pues el alma no pasa de moda. Se puede empolvar, ensuciar, enfermar, atrofiar, se puede encerrar en un armario, pero siempre estará ahí. Hay sed de luz en nuestro tiempo: una sed callada, disimulada por sorbos de vida que no quitan la sed. Y hay necesidad de signos.

Los ángeles hacen esto: muestran una luz, un signo, hacen de puente entre el cielo y la tierra. El ángel se convierte en símbolo de una espiritualidad que todos anhelan. Ante la palabra «Dios», algunos experimentan un extraño temor, un sentido de trascendencia y distancia. El ángel, sin embargo, es más fácil de aceptar. No creo que Dios se ofenda por esto. El ángel es mediador entre Dios y el hombre. Si estamos atentos, disponibles, el ángel nos llevará a Dios. Y nos traerá a Dios.

--Usted cree que los ángeles llegan a tiempo. ¿Cómo es posible experimentar su presencia?

--Redaelli: Es necesario afinar los sentidos del alma: la vista, el oído, el olfato, el gusto, el tacto. Aprender de nuevo a percibir el mundo del espíritu. La ciencia enseña el método experimental. Se cree en aquello que se constata en la experiencia directa, en lo que se puede medir, reproducir. Creo que puede extenderse este criterio, en cierto sentido, al mundo inmaterial.

Para experimentar las realidades espirituales es necesario poner en movimiento en el corazón el amor. «Me manifestaré a quien ama», dice el Evangelio. Los ángeles son una manifestación del amor personal de Dios por nosotros. A veces basta un modestísimo acto de amor para abrir de par en par el cielo. Quien lo ha experimentado lo sabe. Se puede llegar a tomar confianza con este tipo de experiencias.

Esta es quizá la única salvación en un mundo dominado, a veces, por un materialismo asfixiante. Si tenemos la impresión de que ya no podemos respirar, de que no podemos experimentar nada, más allá de lo que es meramente material, amemos: descubriremos otro mundo, aprenderemos a vivir en él, sentiremos su ausencia. Acabaremos prefiriéndolo. Veremos a los ángeles.

--Usted trabaja en un centro de investigación espacial. ¿Qué dicen sus colegas científicos de los ángeles?

--Redaelli: En sus investigaciones espaciales, mis colegas no han encontrado a ningún ángel. Lo mismo le sucedió a Yuri Gagarin, quien al volar por primera vez en el cosmos no encontró a Dios (es lo que dijo). Algunos de ellos, sin embargo, me han confesado: «Sabes una cosa, Stefano, me han sucedido historias parecidas a las que cuentas en el libro. No había pensado que pudieran suceder…». Quizá hay que buscar a los ángeles en la tierra, y no entre las nubes y las estrellas.

 

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EL DESAFÍO CRISTIANO POR LA LIBERTAD ANTE EL RIESGO AUTORITARIO EN LA VENEZUELA DE HOY

Habla el profesor de teología venezolano Rafael Luciani

 

CARACAS, viernes, 1 julio 2005 (ZENIT.org).- Rafael Luciani, director del Pregrado en Teología de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas explica en esta entrevista a Zenit cuál es la respuesta de la Iglesia Católica en Venezuela ante la crisis que acecha al país.

Luciani es laico y doctor en Teología Dogmática por la
Universidad Pontificia Gregoriana de Roma.

--Venezuela aparece en los medios como país problemático, en crisis. ¿Qué está pasando?

--Luciani: A pesar de ser país latinoamericano, Venezuela ha sido siempre conocida por estar entre los tres primeros países de mayor producción petrolera en el mundo.

La situación actual de Venezuela es muy crítica, ya que después de más de cuarenta años de democracia continua nos encontramos frente a un gobierno inspirado por la ideología socialista radical, que mira como ejemplo al líder de la revolución cubana, y que ha ido controlando los espacios público y privado de la vida económica, social y política del país.

El actual régimen ha provocado continuos enfrentamientos con la Iglesia católica, así como con otras instituciones que levantan su voz profética.

Nos encontramos frente a un régimen político con alta inspiración centralista y autoritaria, que pone en riesgo los logros y metas de una democracia que costó tanto en nuestra historia.

--Y en este contexto, la Iglesia católica en Venezuela, ¿se erige como autoridad moral?


--Luciani: La Iglesia aparece en todas las encuestas entre los dos primeros lugares de credibilidad, en comparación al resto de las instituciones que hacen vida pública en el país. Su voz mediante la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) ha sido siempre coherente y clara frente al peligro político que estamos atravesando.

Basta con leer los documentos publicados por la CEV en los últimos cuatro años. Sin embargo, podemos hablar de tres personas que han sabido representar la voz de un pueblo que clama por un cambio de rumbo en la política actual.

Primero podemos referirnos a la continua y profética acción del Presidente de la CEV, monseñor Baltasar Porras, arzobispo de Mérida, quien ha sido acusado en diversas oportunidades por las autoridades del gobierno y amenazado por sus simpatizantes y, sin embargo, no ha dejado de levantar su voz para clamar por el respeto a los derechos humanos.

Segundo, podemos recordar al arzobispo André D